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25 de Mayo de 2001

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Una energía "boyante"

Por Antonio López Campillo

El espectáculo de las olas rompiendo contra la costa produce una fuerte impresión de energía salvaje, natural, incontenible. Su utilización se buscó desde hace decenios. Es como la recuperación del viento, que se logró hace siglos con los barcos de vela y los molinos de viento. El mar es más terrorífico y de domesticación más difícil. En Francia existe desde hace unos cuarenta años la estación maremotríz de la Rance, que utiliza las mareas con éxito, produce cada año 500 millones de kWh, lo suficiente para alimentar unos 250.000 hogares. No se ha construido ninguna otra estación maremotriz ya que la energía nuclear se consideró, en la época, más económica.
La idea de utilizar las olas se ensayó la primera vez en Gran Bretaña y en el año 1982 se abandonaron las experiencias ya que se consideraba que la energía producida tenía un precio elevado y no podría competir con las otras fuentes de energía. Hay un sistema costero, es decir que la unidad de producción se encuentra sobre la costa; es el sistema llamado de la columna de agua oscilante, la ola entra en un conducto empujando el aire contenido en el conducto y que sale a través de una turbina haciéndola funcionar, al retirarse la ola aspira el aire haciendo funcionar de nuevo a la turbina. La primera instalación comercial se encuentra en la isla de Islay, en Escocia, y produce electricidad suficiente para alimentar 400 viviendas. Estando sobre la costa su mantenimiento es relativamente fácil. Esta unidad está unida a la red eléctrica de la isla.

Ha habido otros sistemas para aprovechar la energía de las olas. Hay uno reciente que presenta varias ventajas sobre los otros sistemas en uso o en ensayo. Es una pequeña empresa llamada Ocean Power Technologies (OPT), que ha construido una boya que permite transformar la energía de la ola en energía eléctrica. Su funcionamiento es sencillo: la boya esta unida a un pistón que sube y baja con el movimiento de la ola, el pistón hace girar un generador eléctrico, la energía producida se conserva en una batería.

La marina se interesa y utiliza este sistema con el fin de proporcionar energía a los submarinos sin piloto que se emplean para observar el fondo del mar y perseguir los submarinos enemigos. Estos minisubmarinos van a recargar su energía en las boyar fijas, sin necesidad de la intervención humana. La empresa OPT ha desarrollado, a partir de estas boyas, todo un sistema que permite generar electricidad comercialmente. Si las boyas primeras producían energía suficiente para mantener un calentador eléctrico pequeño, de un kW, las industriales actuales tienen una capacidad de 20kW. Varias de estas se ensayan actualmente en Australia, en conexión con la red eléctrica local.

La OPT prepara una boya de 100 kW y se espera que dentro de dos o tres años se podrá instalar un sistema de baterías de boyas de este tipo capaz de producir entre 10 y 100 MW. Este sistema de boyas es más simple que los otros dispositivos ideados anteriormente par recuperar la energía de las olas. Esperan que este sistema sea competitivo, se sabe que su instalación es más cara, hoy, que las térmicas existentes, pero es una energía “renovable” y no contaminante.

Y tiene una ventaja suplementaria: ya que al retirar energía a las olas éstas son menos destructivas sobre la costa lo que reduce la erosión. Y no perturba el paisaje como las unidades eólicas, por ejemplo. Las olas se utilizan el 90 por ciento del tiempo, mientras que el Sol o el viento sólo funcionan entre el 20 y el 30 por ciento del tiempo.

Parece una energía “boyante”.
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