EXPOSICIONES
Un americano poco conocido
Por 251
Exposición: Adolph Gottlieb. Una retrospectiva.
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IVAM Centre Julio González, Valencia. Del 1 febrero al 22 abril 2001
La exposición, que incluye obras procedentes de la Fundación Adolph y Esther Gottlieb, es la primera presentación en España de carácter museístico del trabajo de este artista esencial en el desarrollo de la pintura contemporánea. El catálogo publicado con motivo de la exposición se ilustra con reproducciones de las obras expuestas y contiene un estudio del comisario de la exposición, Sanford Hirsch, y una completa biografía del artista.
La obra del pintor estadounidense Adolph Gottlieb (Nueva York 1903- 1974) destaca entre la generación de artistas expresionistas abstractos por su extensa actividad a lo largo de más de cincuenta años que supera, en términos de extensión temporal, a la de cualquiera de sus compañeros de grupo. Fue, además, uno de los primeros en desarrollar un conjunto coherente de pinturas, que en el caso de sus pictografías de comienzos de los años cuarenta reelaboraba las premisas de las vanguardias europeas, acusando el impacto del constructivismo de Torres-García.
Adolph Gottlieb estudió pintura en la Art Students League, donde fue alumno de John Sloan y Robert Henri. Con 17 años Gottlieb viajó a Europa, vivió seis meses en París, donde asistió a clases de dibujo en la Académie de la Grande Chaumière y visitó el museo del Louvre cada día. Viajó a Berlín, Múnich, Dresde, Viena y Praga visitando galerías y museos. En este periodo se interesó por las corrientes vanguardistas europeas y por el arte africano primitivo.
En 1923 regresó a Nueva York y estudió en la Parsons School of Design, en Art Students League, en Cooper Union y en la Educational Alliance Art School, Por esa época frecuentó sus visitas a museos y galerías con su amigo Barnett Newman. Realizó su primera exposición en Opportunity Gallery de Nueva York en 1924 , y se inició su amistad con Milton Avery, Mark Rothko y John Graham. Gottlieb se trasladó en 1933 a Nueva York, donde se relacionó con David Smith y poco después, en compañía de Mark Rothko, fundó en 1935 el grupo The Ten, al que también pertenecieron Joe Solman, Ilya Bolotowsky y Louis Schanker. El grupo, que provenía de cierta figuración expresionista, trató de definir junto a otros artistas y críticos un arte americano situado más allá del surrealismo y de la abstracción pura de origen europeo, evolucionando hacia el Expresionismo Abstracto.
Gottlieb abandonó pronto al grupo, y junto a Rothko, con quien continuó relacionado, enunciaron algunos principios pictóricos como la pintura como una entidad indisociable fondo-forma, vista como una superficie bidimensional y coloreada "all-over", la elección de un tema que pone en escena mitos o formas simbólicas, la apelación al subconsciente mediante efectos puramente visuales, la emoción sobre otros principios y la participación activa del espectador.
En 1941, tras su regreso de un viaje por el desierto de Arizona, inició su serie de Pictografías, que desarrolló a lo largo de más de una década. En ellas evocaba los signos gráficos del arte amerindio. La mayor parte de estas Pictografías en las que la escritura jeroglífica aparece formalmente compartimentada presentan referencias mitológicas en sus títulos. El análisis de la obra de Gottlieb, a partir de su apreciación del arte tribal y su particular visión del modernismo, incorporando formas no tradicionales y contenidos emocionales, es fundamental para entender la evolución del arte americano de las décadas de los cuarenta a los sesenta y su relación con los lenguajes artísticos europeos contemporáneos. En 1943, Gottlieb fue miembro fundador del New York Artist Painters, grupo de pintores abstractos que incluyó en su formación a Mark Rothko, John Graham y George Constant, y publicó con Mark Rothko una carta en The New York Times que constituye la primera declaración formal de intereses de los pintores expresionistas abstractos.
A partir de 1946 reemplazó las imágenes simbólico-mitológicas por referencias propias en las que desarrolló una original cosmología de connotaciones autobiográficas. A finales de la década de los cuarenta dio comienzo a sus tres series Unstill Lifes, (naturalezas muertas imposibles), Imaginary Landscapes (paisajes imaginarios) y Labyrinths (laberintos). En cada una de ellas desarrolla aspectos abordados en sus Pictografías. Con estas series, que suponen una manera completamente innovadora de interpretar estos temas, abrió nuevos caminos en la creación artística que caracterizaron su obra por su gran singularidad y originalidad.
A mediados de los años cincuenta su pintura se debate entre la corriente representada por De Kooning, David Smith y Baziotes, artistas que tienden hacia el antropormorfismo, y la representada por Rothko, Newman y Reindhart que desde distintas posiciones convergen en una abstracción más pura. Hacia finales de la década de los cincuenta resuelve alejarse de toda figuración.
Utilizando el formato horizontal, divide la tela en dos partes como en sus paisajes imaginarios, una acentuación progresiva de este despojamiento, le conduce a su serie de Bursts (estallidos) en la que sobre una superficie rectangular, orientada verticalmente, pintada de blanco incluye un círculo rojo y una explosión en negro en la parte superior. A partir de este momento su pintura se vuelve cada vez más refinada con la intención de transmitir contenidos emocionales de la manera más sutil posible. El mismo Gottlieb definió este proceso como "un intento de conseguir la pobreza". El arte de Gottlieb y los conceptos que consiguió plasmar le situaron en la vanguardia de la pintura contemporánea hasta su desaparición en 1974.