MúSICA CLáSICA
Todo un Mahler
Por Carlos de Matesanz
El VII Ciclo de Lied del Teatro de La Zarzuela de Madrid ha llegado a su fin. Y lo ha hecho de un modo infrecuente y magnífico. En dos sesiones —el lunes 21 y el miércoles 23— el barítono norteamericano Thomas Hampson, acompañado al piano por Wolfram Rieger, interpretó todos los lieder de Gustav Mahler. Esta experiencia, que tal vez sea la primera vez que se lleva a cabo en nuestro país, ha resultado fascinante por el contenido estrictamente musical. La obra liederística del genial compositor bohemio es, sin duda, una parcela fundamental de su producción, y una de las facetas más importantes y características de su estro creativo.
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Pero no ha sido sólo lo que se ofrecía, sino también cómo ha sido ofrecido. Thomas Hampson es uno de los cantantes líricos más cotizados de la actualidad, y no en balde, pero, además, es uno de los más respetados; y esto es algo que no suele coincidir con lo anterior. Mientras que los tenores de moda, con sus cachés millonarios, nadan en los mares de la horterada y la autocomplacencia, los barítonos que llegan ahora a su primera madurez (como Terfel, Quasthoff, Görne y otros varios, además de Hampson) ofrecen al público una gran preparación técnica, un estudio minucioso de la música que interpretan, una solvencia de casi el cien por cien y, por si fuera poco, una entrega innegable a su trabajo. Estos son los ingredientes del auténtico artista.
Hampson actuó así en los dos conciertos citados. Por encima de la inspiración —que puede o no acudir al artista en una determinada noche— Hampson nos ofreció el fruto de su esforzado trabajo y de su sólida capacidad interpretativa. El acompañamiento de Rieger estuvo en todo momento a la altura de las circunstancias —es decir: soberbio—. Puede que la interpretación en algunos casos pecara de exceso de corrección y de falta de pasión o de abismamiento; pero la calidad del fraseo, la justa expresión y la perfecta dicción fueron constantes en ambas citas liederísticas.
El Ciclo de Lied madrileño se ha convertido ya en una de las más importantes citas musicales de nuestro país. Con esta clausura lo corrobora y nos hace esperar con ganas la próxima edición.
RECOMENDACIONES DISCOGRÁFICAS
El barítono que nos ha ocupado, Thomas Hampson, es sin duda, una figura muy interesante también discográficamente. Podemos conocer las múltiples facetas de su arte interpretativo a través de su legado discográfico que es bastante importante. De entre él, rescatamos algunas referencias especialmente aconsejables para hacerse todo un “hampsoniano”.
HÄNDEL: “Apolo y Daphne”. Hampson, Alexander. Concentus Musicus Wien / Harnoncourt. TELDEC 4509-98645-2 (52’59”).
He aquí un perfecto ejemplo de Hampson en el comienzo de su carrera fonográfica, cuando grababa mucha música antigua (sobre todo Cantatas de Bach) con el Concentus Musicus de Viena y Harnoncourt, uno de los directores más importantes con que ha trabajado. En este caso, podemos apreciar su muy bella y dúctil voz —además de su capacidad camaleónica para adaptarse a casi cualquier estilo— en una infrecuente y larga cantata italiana de Händel, junto a su compatriota, la soprano de color Roberta Alexander. Es la mejor grabación de la obra —tampoco hay tantas— realizada con instrumentos originales y, además, se encuentra en serie media... Toda una recomendación.
BERNSTEIN: “On the town”. Hampson, von Stade, Ramey, Laine, Ollman, Lear, McLaughlin. Orquesta Sinfónica de Londres / Tilson Thomas. DEUTSCHE GRAMMOPHON 437 516-2 (74’33”).
Otro director fundamental en la carrera de Hampson: Bernstein. Con él cantó y grabó bastante Mahler, precisamente. Perfectamente compenetrados, podemos encontrarlos en “Des Knaben Wunderhorn” y otros lieder registrados para el sello con el que entonces grababan ambos artistas: Deutsche Grammophon. Como homenaje al recién desaparecido maestro, el sello amarillo, organizó la más lujosa grabación de su simpático musical “On the town”, que inspiraría después la película “Un día en Nueva York”. El reparto es de auténtico lujo y nuestro barítono destaca en él, sin problemas, interpretando un Gabey efusivo y pletórico, perfectamente personificado en su solo “Lucky to be me”. Ya vemos como a Hampson no se le escapa nada, y del barroco salta al musical de Broadway sin ningún problema.
VARIOS: Arias de opereta alemana. Hampson. Orquesta filarmónica de Londres / Welser-Möst. EMI 5 56758 2 (60’11”).
Y tras la “época Deutsche Grammophon” llegó la “época EMI”, que es el sello con el que graba en la actualidad. Y, sin salirse del terreno ligero, pero cambiando completamente de tercio (una vez más), se planta en la opereta alemana, con quince arias de Lehár, Stolz, Strauss, Tauber, Millöcker, Zeller y Kálmán. Un disco en el que no sólo brilla su innegable elegancia interpretativa, fundamental para todas las páginas del género, sino su extensa voz, pues canta páginas compuestas para tenor —como ya hiciera en su grabación del papel de Arbate en el “Idomeneo” de Mozart— y lo hace, en este caso (en la grabación mozartiana no tanto), con excelentes resultados. El agudo surge sin excesivos problemas y, como Hampson es astuto y no fuerza en ningún caso, la voz corre fluida por toda la tesitura.
SZYMANOWSKI: “El rey Roger”. Hampson, Szmytka, Landridge, RappéMinkiewicz, Gierlach. Coro y Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham / Rattle. EMI 5 56823 2 (112’07”) 2 CD´s.
Otro impresionante cambio en la carrera de Hampson: a sus papeles de ópera italiana, francesa y alemana, añade, de pronto, un título polaco —le costó horrores, según propia confesión, hacerse con una idea somera del idioma y de su fonética— tan importante como “El rey Roger”, Op. 46 de Karol Szymanowski. Es la única grabación “internacional” y de gran calidad de esta ópera moderna y evocadora de la antigüedad a un tiempo. En ella, Hampson está magnífico, más que cualquiera de sus compañeros. Además le acompaña el que podría ser “el tercer maestro” de su carrera: el inquieto sir Simon Rattle... con el que, por cierto, también ha grabado mahleres como “La canción de la Tierra” en su versión con barítono. Este doble compacto se recomienda, además, por llevar, como suplemento, una excelente interpretación de la breve Sinfonía nº 4 para piano y orquesta del mismo compositor, con Leif Ove Andsnes como solista.
MAHLER: Kindertotenlieder y Rückert Lieder. Hampson / Rieger. EMI 5 56443 2 (54’23”).
A este compacto le cabían veinte minutos más de música. Ése es el único reproche que puede hacérsele. Por todo lo demás, contiene música en estado puro. Quienes quieran hacerse una idea exacta de las capacidades interpretativas de Hampson en el campo del lied, aquí tienen este disco en el que brillan todas las cualidades apuntadas en la crónica concertística que abre esta página. Incluso el acompañante es el mismo. Los dos ciclos incluidos nos muestran los dos lados del Mahler liederista: el dramático —más bien desolado— y el lírico y ensoñador, folclórico a veces. El disco se completa con una excelente interpretación camerística de “El solitario en otoño” de “La canción de la Tierra”.