Después de ocho años en el mercado, Subaru ha modificado el Impreza, una berlina media con la que el fabricante japonés ha cosechado
importantes éxitos en el Campeonato del Mundo de Rallyes y que los españoles a buen seguro recordarán por la época en la que
Carlos Sainz estuvo a sus mandos.
En su segunda generación, este modelo ha sido objeto de una
importante evolución que se aprecia enseguida, pues tanto la carrocería como el habitáculo han cambiado su fisonomía por completo, sin menospreciar las mejoras que se han practicado en el bastidor y en la parte mecánica.
MÁS MODERNODe momento, en el mercado español sólo se comercializa la versión más potente y también la más deportiva que, bajo la denominación WRX, esconde un
pura sangre que hará las delicias de los usuarios más exigentes. Y es que no hay nada más que fijarse en su motor, y especialmente en los
218 CV que ofrece, para darse cuenta de su notable potencial.
De todos modos, y antes de desgranar sus virtudes dinámicas, que no son pocas, nos detendremos en las renovadas características de una carrocería que ha crecido en todas sus dimensiones, siendo
4 y 3,5 cm más ancha y alta respectivamente. La distancia entre ejes es idéntica a la del modelo anterior y de hecho el
espacio reservado para los ocupantes sigue siendo algo justo en relación a otras berlinas de su porte y tamaño.
Eso sí, el decorado exterior es mucho más agradable y moderno que antes. Visto por delante, llaman poderosamente la atención las
nuevas ópticas, así como las generosas tomas de aire que aparecen en los paragolpes y en el capó -para refrigerar convenientemente el motor- más las aberturas que se han practicado en los laterales, en su caso para hacer lo propio con los frenos.
El resultado estético en esta zona es
bastante agresivo, mientras que la imagen trasera tampoco pasa desapercibida al incluir un pequeño alerón, nuevos grupos ópticos y un tubo de escape con dos salidas. A esto se suman unas espectaculares
llantas de aleación de 17 pulgadas, elementos todos ellos que potencian adecuadamente, sin estridencias, el carácter tan deportivo que luce este modelo.
En el interior, la versión WRX probada sigue con esa filosofía y no se ha desperdiciado la oportunidad para ofrecer unos
magníficos asientos, capaces de proporcionar una brillante sujeción lateral y lumbar, y distintos detalles, como el volante revestido en cuero -del conocido especialista Momo- o el pedalier de aluminio.
MOTOR POTENTE Y EXCLUSIVOEn el apartado dinámico las notas de color las ponen el motor,
un cuatro cilindros opuestos de dos litros con turbocompresor, y la transmisión, que es
a las cuatro ruedas, aspectos ambos muy característicos de la firma japonesa y que le diferencian claramente del resto.
En cuanto al primero, se conservan los 218 CV que ya ofrecía el modelo anterior, pero ahora la cifra de par a bajas revoluciones es superior y su respuesta, en definitiva, es mucho más progresiva que antes. Quizá ha perdido algo de temperamento, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que estamos ante una
vigorosa mecánica que es capaz de conseguir unas aceleraciones y unas recuperaciones de auténtica referencia.
Si a esto sumamos una poderosa capacidad de tracción, garantizada por sus cuatro ruedas motrices, y unas suspensiones de equilibrados tarados, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el Impreza se convierte en uno de los modelos más eficaces del mercado, sobre todo para aquellos conductores que buscan un
brillante comportamiento.
Por lo que concierne al equipamiento de serie, Subaru ha ampliado sustancialmente la lista de accesorios. Destaca el
climatizador automático y los cuatro airbags, frontales y laterales, mientras que su precio de algo más de cinco millones de pesetas puede resultar algo elevado sobre todo si tenemos en cuenta que un BMW 325i, por ejemplo, cuesta sólo medio millón de pesetas más.