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LA VERDADERA SOLIDARIDAD

¿Son tacaños los estadounidenses?

El New York Times y el Washington Post editorializan acerca de la "mezquindad" de Estados Unidos. El expresidente Jimmy Carter afirma que en lo que respecta a ayudar a los demás, "Los estados ricos no dan un duro". Frente a la Casa Blanca, el cantante Bono declaraba a la prensa que América no da lo suficiente para ayudar al necesitado: "Lo que ofrecemos a estos países son las migajas que se caen de nuestras mesas".

A Bono y el presidente Carter les parece obvio que América ofrece "migajas" porque los gobiernos de la mayor parte de los países ricos distribuyen un porcentaje mayor de la riqueza de sus naciones en ayuda exterior. Sí, el gobierno norteamericano concedía el año pasado 20 mil millones de dólares, mucho más que lo que donan otros países, pero eso se debe solamente a que somos fabulosamente ricos. Si usted calcula la ayuda exterior como porcentaje de nuestra riqueza, Estados Unidos dona mucho menos que otros. La actriz Angelina Jolie, en mi nuevo especial de televisión titulado "Tacaño en América", dice de ello que es "realmente asqueroso". Jolie continúa, diciendo: "creo que la mayor parte del pueblo americano, ya sabe, realmente cree que damos más. Y yo sé que lo haría si pudiera entender lo poco que damos y lo mucho más que nos podemos permitir donar, absolutamente, sin ni siquiera notarlo".

Pero espere un segundo... cuando hablan de ayuda, ¿por qué Jolie y los demás hablan solamente de lo que dona el gobierno? ¿Por qué combinan a Estados Unidos con nuestro gobierno? Estados Unidos es el pueblo. Jolie podría mirarse a sí misma como ejemplo de americana generosa. Ella dona semanas de su tiempo y millones de sus dólares a organizaciones de caridad. América es 300 millones de particulares privados, y sus donaciones exceden con mucho lo que dona gobierno. Cuando usted incluye eso, América es de todo menos tacaña.

Después del Tsunami asiático de hace dos años, el gobierno de los Estados Unidos prometió 900 millones de dólares en ayuda al tsunami. Los particulares americanos donaron 2000 millones –tres veces lo que donó el gobierno– en comida, ropa y dinero. Las organizaciones privadas de caridad apenas podían dar abasto con el número de donaciones. La preferencia de los americanos por las contribuciones voluntarias por encima de la donación obligatoria a través del gobierno es un modo en que los americanos difieren del resto de la gente (¿no piensa que es obligatorio? Vea lo que sucede si no paga sus impuestos).

El nuevo libro del profesor de la Universidad de Syracuse Arthur Brooks, "Quién se preocupa de verdad", señala que los americanos donan más que los ciudadanos de cualquier otro país. Individualmente, los americanos donan siete veces más dinero que la gente de Alemania y 14 veces más de lo que donan los italianos. También nos metemos a voluntarios con más asiduidad. Y gracias a Dios que lo hacemos, porque las organizaciones de caridad hacen las cosas mejor.

Observo la diferencia de camino al trabajo. En mi vecindario, los "Hombres de azul" –así es como se llaman a sí mismos– limpian las calles. Me pregunté quiénes eran los "Hombres de azul". Día tras día, hacían una labor servil enérgicamente... incluso con entusiasmo. Resulta que están constituidos en su mayoría por gentes de la calle, drogadictos y ex alcohólicos. Una organización privada de caridad, el Doe Fund, les pone a trabajar mientras intenta enseñarles a ser responsables y a mantenerse limpios. Un año después, el 54 por ciento de los "Hombres de azul" están rehabilitados y con trabajo. Eso es dos veces la tasa de éxitos de los refugios de otras ciudades. No estoy seguro aún de qué es exactamente lo que hace tan exitoso a Doe Fund, pero claramente han dado en el clavo. Nunca veo empleados del gobierno limpiar nada con entusiasmo. Los trabajadores del Doe Fund sí lo hacen. Esta es la razón por la que voluntariamente les dono parte de mi dinero.

Las organizaciones de caridad casi siempre lo hacen mejor.

Estados Unidos es un país caritativo como no lo es otro. De modo que cuando escuche que "los americanos son tacaños", simplemente recuerde: el año pasado donamos 260.000 millones de dólares a organizaciones de caridad. Eso son casi 900 dólares por cada hombre, mujer y niño. Por supuesto algunas personas no dan nada. Algunas personas son tacañas. Lo que plantea la cuestión: ¿quién da y quién no? Daré cuenta de ello en mi próxima columna.


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