![]() | Finalmente, los montes parieron un ratón gordote y mofletudo, con bigotazos y larga cola: otro partido socialista, más socialista que el socialista pero con un programa en muchos puntos sospechosamente parecido al del PP, como observa Gotzone Mora, quien, sin embargo, continúa en su partido de siempre, el PSOE, para asombro de propios y extraños. No se entiende que alguien diga que el PP tiene razón y siga siendo militante socialista. Ella sabrá.
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No hay que sorprenderse: Savater dijo con claridad hace un tiempo que lo suyo era principalmente oponerse a la derecha, que él, pese a sus abundantes lecturas y constataciones de visu de la realidad (¡ocho años de gobierno!), sigue imaginando inquisitorial. Y lo ratifica ahora, afirmando que los ejes del NP son "el progresismo y la unidad" (quiero creer que se trata de la unidad de la nación española, aunque ésos son términos excesivamente fuertes para una parte de su clientela potencial). Pero hay que preocuparse a la hora del recuento, porque no sólo van a quitar votos al PP, sino que, con su discurso de reconstrucción de la izquierda, van a conseguir que acudan a las urnas los que no pensaban hacerlo, y que una parte del caudal de Izquierda Unida, mucho menos menguado hasta ahora de lo que se quiere ver, se decante por el NP. Bien mirado, se trata de la misma táctica que llevó al Gobierno a la Pantera Rosa en 2004: que voten los que habitualmente no votan. Obviamente, será un partido de izquierda, aunque el PSOE tratará de presentarlo como una filial del PP, pasando por encima de la consideración debida a intelectuales y políticos que, como los citados, tienen acreditada una militancia mucho más coherente y solvente que la de aquellos que, cómodamente instalados en su mediocridad pasada, presente y futura, ahora cargan contra ellos desde las filas socialistas. Por tanto, aquellos ciudadanos españoles que por ser de izquierdas no votan al PP y por sentirse ante todo españoles no secundan la política sin principios de Rodríguez Zapatero, pueden contar en el futuro con una nueva formación que responda a sus exigencias de alternativas. Es en este contexto donde el nuevo partido tiene asegurada su viabilidad, en el caladero de los múltiples ciudadanos de izquierda que se sienten engañados y hastiados por Zapatero y que quieren una política de izquierda y nacional. Por eso no es extraño que algunas de las propuestas que ya se conocen de esta nueva formación –que debe evitar ser una ilusión efímera– tengan un carácter integrador y sin adscripción ideológica: reforma constitucional para la defensa del Estado, cambio en la legislación electoral para evitar el sobrepeso parlamentario de las minorías nacionalistas y política de unidad y firmeza frente a ETA. La coincidencia de estas propuestas con las del PP no hace sino confirmar que derecha e izquierda aún tienen amplios terrenos de consenso en lo fundamental y que es el actual PSOE el que ha decidido jugar en las canchas embarradas de los nacionalismos.
El problema es que, así como el editorialista de ABC elude la palabra "nación", también la eludirán los miembros del NP, empezando por Savater, quien declaró sin ambages hace un tiempo: "España me la suda". Y si ahora saliera a decir lo contrario, todo el mundo le recordaría la infausta frase, de la que no se retractó en su día, pese a la polvareda que levantó. Pero es cierto que hay un enorme número de votantes a los que eso no les perturba (hasta cabría decir que les perturba más la palabra España) y que se conforman con que los nacionalistas continúen en el lugar en que han estado hasta Zapatero. El lugar de Pujol, aunque haya sido gracias a Pujol que ERC creció y se multiplicó. O el lugar del PNV, aunque haya recogido las nueces de los que sacudían el árbol, es decir, ETA.
Y en este punto hay que atender a lo que señalaba hace unos días en estas mismas páginas José María Marco: el NP, como Ciutadans en su día, nace de un lobby regional. Vasco. Como yo cometí el error de promover el partido catalán, sobre todo a la vista de los déficits del PP de Cataluña, con Piqué al frente, en lo tocante al nacionalismo puedo hablar por experiencia: ningún partido de ámbito regional está, por definición, enteramente libre del virus regionalista. Vean ustedes, si no, el caso de UPN.