Pero en medio de la polémica sobre la "oportunidad" perdida por el gobierno popular, que ha contemplado boquiabierto como otros gobiernos europeos han recaudado billones de pesetas subastando las licencias, mientras aquí optabamos por el "concurso de méritos", voy a describir una tecnología que probablemente tenga un impacto mayor y más inmediato en el ciudadano corriente.
Hacia finales de los 90, en los laboratorios de la compañía sueca Ericsson, una de los líderes mundiales en telefonía móvil, se gestó el embrión de una tecnología que puede significar una auténtica revolución a corto plazo en nuestros hogares: Bluetooth. El nombre de Bluetooth ("Diente Azul") proviene de un guerrero vikingo llamado Harald Bluetooth, que gobernó Dinamarca y Noruega hacia el año 900, uniendo por primera vez bajo un único reino parte de los países escandinavos.
Este símbolo escandinavo de unión está detrás de la idea de Bluetooth, que pretende integrar todos los aparatos domésticos con un único protocolo. Pero la principal virtud de Bluetooth se basa en el fin de las conexiones por cable.
Bluetooth es básicamente un protocolo de conectividad sin cables para cualquier tipo de dispositivo, desde asistentes personales (los cada vez más populares PDAs), teléfonos móviles u ordenadores portátiles, hasta cualquier aparato doméstico: televisiones, alarmas, e incluso lavadoras. Bluetooth puede hacer desaparecer los molestos cables que van desde su ordenador personal hasta su impresora, su monitor, e incluso su teclado.
La idea detrás de Bluetooth no es nueva. Ya existen en el mercado productos con similares características: ratones y teclados inalámbricos, controles de entorno por infrarrojos, etc. La novedad de Bluetooth radica en el hecho de que Bluetooth es un protocolo abierto a la industria. Ericsson comprendió que Bluetooth tendría poco futuro si lo mantenían como una solución propietaria ligada a sus productos, error que muchas otras compañías han cometido en el pasado, tratando de mantener o crear una posición hegemónica en el mercado.
En lugar de eso, decidieron crear el Grupo de Interés Especial Bluetooth (Bluetooth Special Interest Group, SIG), que el lector puede encontrar en
Bluetooth.com, compartiendo sus desarrollos con sus principales competidores en el mercado de telefonía móvil (Nokia y Motorola), y empresas interesadas en desarrollos relacionados con transmisión inalámbrica: IBM, Toshiba, 3Com, Intel, Lucent Technologies y Microsoft. Actualmente, el Grupo tiene más de 1400 miembros, y continúa creciendo.
Desde el punto de vista técnico, el sistema Bluetooth consiste en varias unidades de radio con distintas funciones: control de enlaces, gestión del sistema, etc. El sistema opera en la banda ISM (Industria, Ciencia y Medicina) a 2.4 GHz. El alcance del sistema varía entre 10 y 100 metros, por lo que es adecuado para aplicaciones en el hogar, edificios públicos, empresas, etc. Las tasas de transmisión de datos son muy altas, soportando 64 kilobytes por segundo para los canales de voz (lo mismo que una línea telefónica RDSI), y velocidades aún mayores para comunicaciones síncronas y asíncronas de datos (puede llegar a soportar 433.9 kb/s en conexiones simétricas).
¿Qué significa esto para el usuario final? ¿Qué tipo de aplicaciones podemos ver en el futuro? Es difícil prever las intenciones de las grandes empresas con respecto a Bluetooth. Bluetooth posee suficiente ancho de banda para transmitir audio y vídeo sin problemas, además de otro tipo de datos, por lo que en un futuro no muy lejano podremos ver en nuestro teléfono móvil información sobre nuestro vuelo y la terminal de embarque que nos corresponde dentro de un aeropuerto, además de un mapa para encontrar la puerta de embarque; podremos ver en el mismo teléfono un vídeo o una explicación verbal sobre el cuadro que estamos contemplando en el museo; podremos apagar la alarma de casa y encender la calefacción mientras estamos aparcando el coche en el garage; o podremos copia la agenda de teléfonos de nuestro ordenador portátil a nuestro teléfono móvil sin utilizar un cable.
Para la empresa también ofrece un sinnúmero de aplicaciones. En la última versión del protocolo (1.0B), están estandarizadas diversas aplicaciones como telefonía inalámbrica (centralitas) e intercomunicadores, puertos serie (ratones y teclados, entre otros), audio, acceso telefónico a redes y fax (no más cables del módem a la conexión telefónica), redes de área local, transferencia de archivos y sincronización.
Esta tecnología promete una gran variedad de servicios y aplicaciones para empresas y usuarios que, probablemente, empezaremos a ver mucho antes de que los terminales UMTS invadan nuestras vidas.