La revolución que ha sufrido en los últimos meses el mercado de las berlinas medias “generalistas”, con renovaciones tan sonadas como las que han llevado a cabo Citroën, Ford o Renault —con los
C5, Mondeo y Laguna respectivamente— ha obligado a otros habituales de la clase a reforzar sus argumentos.
Este es el caso de Seat. El fabricante de Martorell ha añadido a la gama Toledo
dos interesantes mecánicas, un V5 de gasolina, con 170 CV, y un TDi de 150 CV como el que hemos probado esta semana. Se trata del mismo propulsor que recientemente la marca española presentó en el León y que también se puede encontrar en el VW Golf.
MOTOR DE REFERENCIAEstamos, por tanto, ante una
mecánica Diesel de sobrada solvencia y, hoy por hoy, una
referencia indiscutible a la hora de hablar de este tipo de motores ya sea por su elevada potencia, gran agrado de conducción y moderados consumos.
El empuje que proporciona desde poco más de 1.500 rpm es muy lineal y progresivo, con una pegada a partir de las 2.000 rpm que le deja a uno prácticamente pegado al respaldo del asiento. Eso si aceleramos con contundencia. Si lo hacemos con más cuidado, el modelo español demuestra una
elasticidad sin parangón para un motor de sus características, tan suave como equilibrado, convirtiéndose en un
inagotable rodador que hará las delicias de los que se ven obligados a pasar muchas horas al volante.
Asociado a este motor encontramos una
caja de cambios de seis velocidades, ideal para aprovechar convenientemente toda la potencia disponible que no es poca, con unas prestaciones que harían palidecer a más de un buen motor 2.0 litros de gasolina. La única pega que podemos achacar a esta transmisión es un
manejo algo impreciso, consecuencia directa del empleo de un mando por cable tan habitual dentro del grupo VW.
Tratar con 150 CV podría crear un serio compromiso a la hora de medir los consumos. Nada más lejos de la realidad para un motor que, además de correr mucho, presenta unos
consumos de lo más moderados. La prueba son las cifras medias que hemos registrado en nuestro ensayo, logrando
7,2 litros a los 100 km en condiciones de uso normal y 8,9 litros en una conducción más exigente.
BUEN COMPORTAMIENTOEn materia de comportamiento, el Toledo TDI tampoco se queda atrás. Quizá no resulte tan equilibrado como el León, un coche este último con una puesta a punto dinámica impecable, pero sabe contentar rápidamente a quien se pone a sus mandos.
Poco exigente con su conductor y especialmente noble en todas sus reacciones, Seat monta en esta versión unos
tarados de suspensión más duros que en el resto de la gama —correspondientes al nivel de
acabado Sport— muy apropiados para esos trazados sinuosos por lo general más exigentes cuando circulamos deprisa.
No sólo por estar
en la cumbre de las berlinas medias generalistas Diesel más rápidas del mercado este modelo se merece la puntuación más alta. Si nos fijamos ahora en el precio, los
poco más de 3,8 millones que cuesta en la terminación Sport le otorgan también una
brillante relación valor-precio que no puede pasar desapercibida.