En relación con esta última, Moa sostiene tesis como las siguientes, más coherentes con los datos conocidos que otras versiones muy circuladas:
a) El armamento de los sindicatos al comenzar la guerra, en julio de 1936, tuvo un doble efecto: demoler definitivamente la Republica y dar a los sublevados el respiro necesario para reponerse de su casi desesperada situación inicial.
b) El Gobierno constituido en septiembre, después de la revolución anárquica de julio, no reconstruyó la Republica, sino que instauró un régimen distinto, dominado por las fuerzas que más habían atacado la legalidad republicana en años anteriores, en las revueltas anarquistas, la insurrección del 34, etc.
c) El envío del oro del Banco de España a Moscú se combinó con el poder del PCE y de los asesores soviéticos para convertir al nuevo régimen en un protectorado de la URSS a todos los efectos prácticos. Nada parecido ocurrió en el bando contrario en relación con Italia y Alemania.
d) La causa de que el frente Popular mantuviese una lucha enconada y tenaz a pesar de sus sucesivos reveses y de las rivalidades en su seno, fue la organización y la disciplina impuestas por los comunistas, más aún que las propias armas soviéticas, los envíos de las cuales prácticamente equilibraron los de sus contrarios. Sin el PCE, la resistencia se habría desplomado pronto. Claro que el coste de ese servicio para sus aliados fue exorbitante.
e) El terror en la zona frentepopulista no hizo otra cosa que proseguir en gran escala el que venían aplicando los revolucionarios desde las elecciones de febrero del 36. El desencadenado por los sublevados tuvo por ello un carácter de reacción.
f) Causa importante del triunfo de Franco fue su superior organización económica, manifiesta, entre otras cosas, en las escasas penurias sufridas por la población en su zona, pese a ser originariamente la más pobre. En el bando opuesto el hambre y las enfermedades derivadas de la indigencia causaron estragos.
El derrumbe de la Republica... continúa el libro sobre
Los Orígenes de la Guerra Civil española y forma una trilogía con el titulado
Los personajes de la Republica vistos por ellos mismo. El libro sobre los orígenes de la guerra fue calificado por Carlos Seco Serrano como “verdaderamente sensacional”, en su
Historia del conservadurismo español. A su vez, Federico Jiménez Losantos lo ha considerado “uno de esos raros libros que marcan un antes y un después”. En cuanto a
Los personajes de la Republica vistos por ellos mismos, ofrece mucho más de lo que indica el título, afirma César Vidal, y por su parte, César Alonso de los Ríos observa: “resulta duro su ensayo, en la medida en que es una desmitificación de la Segunda República y una revisión de las principales figuras políticas de la época responsables de tantos desaciertos como llevaron a la Guerra Civil”. Ambos libros han tenido un éxito poco frecuente en obras de este tipo:
Los orígenes...prepara la séptima edición, y Los personajes...la cuarta.
Por su tesis y su cuidadoso trabajo de documentación, estos libros debieran haber originado un serio debate historiográfico, ha reiterado el propio autor. Pese a ello, el debate no ha tenido lugar, y sí en cambio un pertinaz silenciamiento en diversos medios de comunicación. Así lo ha resaltado César Alonso de los Ríos en un artículo de ABC del 11 de marzo pasado: “Constante, independiente, lúcido, Pío Moa va sacando adelante sus investigaciones históricas, políticamente incorrectas, subversivas, y poco a poco se va haciendo con un público inteligente, inconformista, partidario de una historia laica y harto de construcciones hechas a la medida de los tópicos de la izquierda”. “Ésta es la razón de los aspavientos, primero, y de los silencios, después”.
En cualquier caso, estos libros entran con fuerza en una corriente de revisión de nuestra memoria en torno a la Republica y la Guerra Civil. Memoria muy condicionada, aún hoy, por conveniencias políticas, tópicos y prejuicios. La clarificación de este pasado, todavía tan influyente en nuestro presente, no es una simple ilustración sin más consecuencias. De ahí, quizá, la resistencia en ciertos ámbitos a poner en cuestión ideas muy difundidas, pero sin asiento en la historia real.
ÍNDICE DEL LIBROI parte: La creación de un clima bélico1.- La izquierda recupera la iniciativa
2.- División de los vencedores de octubre
3.- La gran campaña sobre la represión en Asturias
II parte: Procesos hacia la guerra1.- El PSOE camina a la escisión
2.- Los comunistas entran en la historia de España
3.- El peso del anarquismo
4.- Revolución y conservación
5.- Las fuerzas conservadoras
6.- ¿Una tercera fuerza? Azaña y el jacobinismo español
7.- Las esperanzas de la CEDA
8.- Eliminación de Lerroux y expulsión de Gil-Robles del Gobierno
9.- “Nada nos es común a los españoles
III parte: El derrumbe de la República1.- Las elecciones de febrero de 1936
2.- la Republica a la deriva
3.- Un abril nefasto
4.- La marcha acelerada hacia la guerra
5.- El hundimiento de la Republica
IV parte: La guerra1.- Planteamiento de la guerra
2.- Hacia un nuevo Frente Popular
3.- Franco obtiene el poder
4.- Stalin y el Frente Popular
5.- Rivalidades en las izquierdas
6.- Cambios de estrategia y luchas por el poder
7.- De la caída de Largo Caballero a la del Norte
8.- Negrín y Prieto restablecen la situación
9.- De Teruel al Ebro, pasando por Munich
10.- El derrumbe del Frente Popular
11.- Algunas consideraciones generales
12.- Los crímenes de la Guerra Civil
LIBERTAD DIGITAL ha publicado íntegramente la primera parte de este libro y hasta el capítulo octavo de la segunda