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27 de Julio de 2001

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Peter Parker: SpidermanPor David Jiménez Torres
Preguntas y respuestasPor Rubén Loza Aguerrebere
Las nuevas reinasPor José Apezarena
BMW M3 CabrioPor Enrique González
Tío Íñigo y Giner PantojaPor Carlos Semprún Maura
De Kyoto a Bonn, ida y vueltaPor Antonio López Campillo
Y ¿qué podemos recomendar?Por Agustín Jiménez
El Mister y la modeloPor Carlos Pérez Gimeno
Pagando la necedad ajenaPor José Ignacio del Castillo
Adelgazando por la RedPor Fabián C. Barrio
Las grandes puntocomPor Fabián C. Barrio
Dinosaurios este veranoPor Andrés Arconada
“Que te mantenga el gobierno...”Por Ricardo Medina Macías
Agosto cántabroPor Carlos de Matesanz
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El rastro de CondorcetPor Alicia Delibes
Los metomentodoPor Francisco Capella
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¡Échate a volar, dinosaurio!Por Enrique Coperías
Semana del 21 al 27 de julioPor I. González y Rosana Laviada

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LOS LIBROS DEL DíA

Recomendados en Libertad Digital

Por Varios autores

Crítica, novela, libro de consulta... son algunas de las recomendaciones de Libertad Digital. Cinco apuestas por la lectura que pasan por la critica literaria en el cruce incierto entre verdad y ficción. Además, nos acercamos a una conmovedora incursión por las tierras egipcias.
LUNES: ENTRE EL ESTE Y EL EDÉN por Marta Pardo

“Las personas felices tienen mala memoria y hermosos recuerdos”. Porque el recuerdo, nos dice Thomas Brussig en la voz de su narrador, borra los perfiles de la memoria y nos reconcilia con el tiempo ido. Y así, como un homenaje a las esperanzas de la juventud y al poder conciliador de la literatura, es como hay que ver La Avenida del Sol, novela que consolida la popularidad de este autor berlinés criado en la parte oriental de la ciudad.

La tarea no parece en principio fácil, porque Micha, el protagonista, y su grupo de amigos viven los últimos años del régimen comunista en la Alemania oriental, en el tramo final de la Sonnenallee, que se disputaron salomónicamente Stalin y Truman movidos, según el narrador, por el embrujo de su nombre. Pegados al muro que divide las dos partes de Berlín, están condenados a ver siempre a “los de Occidente” y a suspirar por las cosas prohibidas, sometidos a los controles policiales, a los posibles vecinos de la Stasi y a los ritos de supervivencia en un mundo absurdo.

Pero esto es sólo el telón de fondo de las emociones que se evocan. La Sonnenallee es un espacio casi mágico, desde que su nombre provocara uno de los escasos accesos de lirismo en Josef Stalin, que muy poéticamente se la quiso anexionar. En la Sonnenallee se entrecruzan el atolondramiento, la búsqueda y el despertar de estos jóvenes que practican el colectivismo callejero porque proceden de las “legendarios edificios Q3a”, tan pequeños que escupen permanentemente a sus inquilinos.

En este sentido, las peripecias de Micha y sus amigos poseen una aire universalmente familiar. Podemos reconocer la veneración por la música, sobre todo la prohibida, las teorías de redención cósmica, más cósmica cuanto más alcohol o drogas las acompañan, la horrible timidez adolescente y el enamorarse a morir de la primera vez. Y esas cosas, que son las de siempre, se convierten en el mayor logro literario de La Avenida del Sol, porque ordenan la novela recurrentemente y frenan el desbordamiento de la parodia que se acusa hacia el final. Este elemento, el del humor, muy bien dosificado al principio, va ganando terreno a medida que avanza la novela y el autor se deja tentar por la fuerza del esperpento. Y sin embargo, aparte del ritmo poético, la realidad debió ser así para los sufridos ciudadanos del paraíso comunista: un mundo que no se intenta comprender y en el que se sobrevive al margen de la lógica.

Micha y sus amigos descubren algo más: que la rebeldía es posible, y a veces fácil, y que la felicidad llega al fin, aunque sea a manos del tiempo. No la memoria, pues, sino las palabras con que ésta se borra (“¿Y si me hago escritor?”, se pregunta Micha en las últimas páginas). No lo que fue, sino lo que se sintió. Pero esto también es lo de siempre.

Thomas Brussig, La Avenida del Sol, Ediciones Siruela, Madrid, 2001, 138 páginas.


MARTES: CRÍTICA LITERARIA por E.B. Cohén

Ricardo Piglia, crítico y escritor argentino, reúne en Crítica y ficción sus opiniones acerca de la literatura en el cruce de tierras movedizas entre verdad y ficción: "Digamos que, en un sentido, son conversaciones ficticias; éste es un libro donde los interlocutores han inventado deliberadamente la escena de un diálogo para poder decir algo sobre la literatura", también sobre la vida y el amor. Así el autor pacta con la propia ficción para llevarnos a otra realidad, la existencia detrás de lo verdadero, el silencio de la conversación; tal vez porque el diálogo es siempre un cruce imposible que acerca palabras y aleja significados produciendo destellos de comunicación. Comunicar es en definitiva lo que buscamos, tanto en una entrevista, como en la obra de ficción. Así aparecen estos textos supuestamente realizados en colaboración con varios autores bajo la forma ficticia de conversaciones reales.

Piglia examina la obra de distintos escritores: Arlt, Borges, Cortazar, también la de Joyce o Faulkner entre otros; así como reflexiona sobre su aproximación a la literatura y sobre el mismo acto de la escritura, (es especialmente interesante su relato acerca del diario que lleva desde hace años y su significado). Lo hace desde el territorio de la literatura argentina, preguntándose las relaciones entre ficción y política, ficción, novela y realidad, la historia y los interlocutores. En los relatos sociales cuenta un hecho que penetra precisamente en el lado oculto de esa realidad: "Cuando Sarmiento llega a presidente de la República se produce un hecho único (...) El mejor escritor argentino ocupa el poder político. Y pasa algo increíble. ¡Su discurso inaugural se lo escribe Avellaneda! Sarmiento se encierra y escribe un discurso para inaugurar su gobierno, pero sus ministros se lo rechazan". Aunque las conversaciones se adentran así en su mundo nombrándolo, falta aire y la fuga que le lleve a planteamientos universales. También se hecha de menos una selección mas estricta que evite las repeticiones, tal vez asumidas por el autor en beneficio del tono improvisado del libro.

Ricardo Piglia, Crítica y ficción, Anagrama.


MIÉRCOLES: EGIPTO, LA PERLA FRANCESA DE ORIENTE por Olga Quintanilla

Esta expedición al valle del Nilo constituye sin duda alguna un capítulo importante en la Historia de Francia de finales del siglo XVIII, que si bien obtuvo escasas repercusiones en el país de los faraones, se convirtió en un vano intento por “restituir las ciencias y las artes a su país de origen”. Robert Solé es un cairota buen conocedor de las campañas napoleónicas que nos introduce, con cierto aire desenfadado, en la fantástica aventura que emprendieron las tropas de Napoleón Bonaparte y su cortejo de ciento sesenta y siete sabios y artistas cuando alcanzaron el puerto de Alejandría un 4 de julio de 1798.

Pero, ¿qué fue en realidad lo que impulsó a Bonaparte a tomar Egipto? ¿Cómo reaccionó el pueblo invadido? “Lejos de considerar a los faraones como déspotas, la Revolución francesa quiere ver en ellos a unos precursores de las Luces”, afirma Solé en su ensayo donde nos muestra a un general en jefe ávido de hallazgos científicos, fascinado por las turbadoras costumbres del Oriente musulmán, que en ocasiones exhibe una extrema crueldad contra sus propias filas.

Son muchos los nombres que desfilan entre las páginas de esta sugestiva lectura. La inmensa mayoría pasó a la historia por sus inventos, descubrimientos o genialidades artísticas. Otros, sucumbieron en el intento. De esta conmovedora incursión por tierras egipcias, los franceses se consuelan —hasta nuestros días— con la prolífica “Description de l´Égypte” en la que los aguerridos intelectuales aunaron todos sus conocimientos. Esta “obra monumental” se revelará como la gran aventura editorial de la Comisión de Ciencias y Artes que lejos de ser perfecta, según reconoce Solé, “no tiene precedentes en la historia de las ciencias”.

Las pinceladas patrióticas se entremezclan en este texto con un sorprendente concepto de la conquista, que Solé nos desvela hábilmente con pasajes extraídos de los propios protagonistas e hilvanados con un gran equilibrio lírico. El terror, la incomprensión, el coraje y el recelo son algunos de los sentimientos encontrados de los que el autor nos hace partícipes en todo momento. La exploración de Egipto formaba parte de uno de los objetivos de la empresa acometida por Napoleón Bonaparte que condujo —no sin dificultades— al nacimiento de una ciencia apasionante, la egiptología. Esta traducción de Mari Carmen Llerena se presenta como un perfecto manual de consulta en el que se incluyen varios apéndices de interés, además de un amplio capítulo dedicado a las biografías de los protagonistas.

Robert Solé, La expedición Bonaparte, Edhasa, 287 páginas.


JUEVES: CUENTOS PARA SIEMPRE por Sagrario Fernández-Prieto

No hay mejor manera de educar a un niño para que aprenda a enfrentarse con las vicisitudes que la vida pueda depararle que contarle hermosos y entretenidos cuentos que le enseñen como es posible superar con éxito las mayores adversidades. Los cuentos clásicos siguen cumpliendo esa función y la experiencia demuestra que los pequeños no se cansan de oír las aventuras de Pulgarcito o Cenicienta.

El primer recopilador sistemático y al tiempo creativo de buena parte de la tradición oral europea fue, como es bien sabido, Charles Perrault. Los cuentos populares que a menudo rescataba de boca de los campesinos acababan convertidos en amenas fábulas que se narraban, curiosamente, para amenizar las veladas palaciegas y enseñar a las dulces damiselas los peligros que entraña la vida. Esa es la explicación de que Caperucita acabe devorada definitivamente por el lobo, sin la posibilidad de rescate del leñador que más tarde añadieron los Hermanos Grimm para dulcificar un cuento cuyo final espantaba a los niños.

Pero la moraleja que buscaba Perrault no era otra que advertir que “las jovencitas/ elegantes, bien hechas y bonitas,/ hacen mal en oír a ciertas gentes,/ y que no hay que extrañarse de la broma/ de que a tantas el lobo se las coma.”. Del mismo modo surgen en verso las moralejas de cuentos tan conocidos como “La bella durmiente del bosque “, “Barba azul”, o “Riquete el del copete”, entre otros. Además ésta asequible y Ed. De bolsillo incluye los cuentos en verso del autor, “Grisélidis”, “Piel de asno” y “Los deseos ridículos”.

Si a todo lo dicho añadimos las ilustraciones de Gustavo Doré, no cabe duda de que éste libro es imprescindible en una biblioteca en cualquier momento será agradable reencontrarse con “La elegancia y el artificio” que Perrault añadía a éstos cuentos que debían ser, en su opinión, “como semillas que se lanzan, que al principio no producen más que movimientos de alegría o tristeza, pero que germinan hasta dar buenas inclinaciones”.

Charles Perrault, Cuentos completos, Madrid, Alianza Editorial, Biblioteca Juvenil, 177 páginas.


VIERNES: SUBJETIVISMO Y RAZÓN por Antonio López Campillo

Aún sigue de moda, en ciertos círculos, el relativismo y el subjetivismo como base de toda crítica. Es la base de lo que se ha llamado filosofía postmoderna, esa que surgió, fundamentalmente, en Francia. Las obras de Foucault, Derrida, Lyotard, Deleuze o el americano Rorty. Estos pensadores al criticar la sociedad actual, han atacado los valores de la Ilustración. De ahí su negación de la razón.

Nagel en este libro hace una defensa clara y con argumentos sumamente sólidos. Es, como dice el autor, una discusión sobre el subjetivismo y si la razón nos permite guardar una cierta distancia y fundarnos en algo, que aún estando en nosotros, tiene un carácter universal. Pasa revista al lenguaje como factor que ha contribuido a la devaluación de la razón, la lógica, la ciencia con su posición escéptica, la ética donde la ausencia de un análogo del mundo exterior no puede respaldar el razonamiento moral.

Acaba planteando el problema de la creencia como una realidad ineludible en el justo razonar. Y termina diciendo: “Si es que pensamos, debemos pensar en nosotros, individual y colectivamente, como sometiéndonos al orden de las razones, más que creándolo”. La razón tendrá siempre la última palabra. Un libro para hoy.

Thomas Nagel, La última palabra. Traducción de Paola Brgallo y Marcelo Alegre. Gedisa Editorial, Barcelona, 158 páginas.
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