Este alto coste ha originado una floreciente piratería de software, al igual que en nuestros vecinos de Europa del Este. En 1998, Microsoft estimaba el coste de la piratería en el este de África en 3.500 millones de dólares. Otras fuentes, como la
Business Software Alliance (BSA) estiman que en países como Sudáfrica existe una tasa de piratería del 49%, con un coste cercano a los 94 millones de dólares. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (
World Intellectual Property Organization) amenazó a Kenya con un embargo si no modificaba su permisiva política sobre piratería, a lo que sus autoridades respondieron creando la «Autoridad Anti-piratería de Kenya».
La primera empresa en beneficiarse del cambio de política fue
Microsoft, que ganó un juicio contra el vendedor de equipos
Microskills Ltd, por 325,000 dólares por pre-instalar software pirata en sus equipos. Pero expertos de la zona creen que esta victoria se puede volver en contra de Microsoft, ya que el temor a fuertes sanciones económicas está haciendo considerar seriamente ha diversas empresas la migración a sistemas basados en Linux. Grandes empresas como
Kenya Airways o
Kenya Power & Lighting se encuentran evaluando las capacidades del software abierto.
La popularización de Linux requiere una amplia base de usuarios. El
Linux Users Project (Proyecto de Usuarios de Linux), sitúa a Sudáfrica en el puesto 24 del mundo, seguido por Kenya, Argelia, Egipto y Botswana, lo que parece prometedor, si consideramos la situación económica de esos países.
Otro punto importante en estos países para la popularización de la Sociedad de la Información son las escuelas. En este aspecto, diversos países Latinoamericanos como México y Venezuela han lanzado dos iniciativas ejemplares («Red Escolar Linux de México» y «Linux va a la escuela») que pretenden paliar la escasez presupuestaria en educación utilizando software libre.
En el primer caso, tras realizar diversas experiencias con éxito dentro de la Educación a distancia, como
Edusat o
Telesecundaria, se planteó la realización de objetivos más ambiciosos en miles de escuelas del país. Para ello, la
UNAM, a través de su Dirección General de Cómputo Académico, y el
Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE) crearon un equipo multidisciplinar para desarrollar la infraestructura y los contenidos del proyecto. El proyecto pretende integrar en el sistema más de 600,000 ordenadores, ofreciendo distintos servicios en la red. Un punto interesante de la iniciativa es que se busca que la vida mínima del hardware sea cinco años, lo que es muy difícil conseguir con el software comercial, gran devorador de recursos, muchas veces de forma injustificada. Dentro del proyecto, cada escuela posee un servidor central que administrará usuarios y servicios, y distintos ordenadores cliente. Todos ellos se encuentran conectados a la red, a través de los servicios proporcionados por Edusat. El proyecto utiliza únicamente software libre, compatible con aplicaciones comerciales. Ya hay más de 9 estados en México trabajando activamente en el proyecto, y se está proporcionando al profesorado formación sobre la gestión del sistema. El ejemplo venezolano tiene menos recursos, y objetivos más modestos, pero sigue las huellas del programa mexicano.
Estas iniciativas ponen de manifiesto las grandes posibilidades que ofrece el software libre en el mundo de la educación y en el comercial para todos los países, y en especial para los que se encuentran en vías de desarrollo. Además, ofrecen ejemplos fáciles de imitar en otros países como el nuestro, donde la escasez de recursos educativos es casi endémica.
Referencias:
Red Escolar Linux (México) Linux va a la escuela (Venezuela) Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa Microsoft South East Africa