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13 de Abril de 2001

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IDEAS EN INTERNET

Presupuestos y libertad relativa

Por José Hermida

La libertad para desarrollar ideas en Internet resulta algo cuestionable. Las grandes compañías dilapidan sus recursos financieros y bloquean las iniciativas de sus colaboradores. Eso explica algunos casos de fracaso... o todos.
Prácticamente todas las actividades humanas se encuentran sujetas a algún tipo de restricción. Una gran idea comercial, por ejemplo, se enfrenta habitualmente a limitaciones de tipo financiero, y al mismo tiempo, los presupuestos establecidos para un determinado período pueden darse de bruces con un espantoso vacío de ideas acerca de las cosas en las que valdría la pena gastarse el dinero.

Ustedes habrán observado que en la empresas, la gente se refiere a los presupuestos como si éstos fuesen personas: “El presupuesto dice que...”, “El presupuesto no permite que...”, etcétera. Dado este carácter humano del presupuesto, no es raro que conlleve algún que otro comportamiento irracional, puesto que la irracionalidad es una característica fuertemente arraigada en la psique humana. De suyo, la aplicación del presupuesto no consumido en el último trimestre del ejercicio suele dilapidarse de una forma absurda. A primeros de diciembre de cada año, los altos ejecutivos llegan a sus despachos, abren la ventana y llaman a la secretaria, la cual se presenta con una carretilla cargada con fajos de billetes y una pala. El alto ejecutivo aplicará el resto de su jornada laboral a tirar paletadas de dinero por la ventana, y mantendrá esa actitud, por lo menos, hasta la cena de la noche de Navidad. Su diligencia le permite que de esta forma se pueda cumplir con el Mandamiento Número Uno del Presupuesto, a saber: “Acaba conmigo, maldita sea”. En la siguiente reunión ejecutiva, Espalda Plateada (ya saben, el gorila que más manda en el árbol) dice que Fulano es un tipo genial porque agotó el presupuesto. Parece ser que el concepto ahorro no es una virtud muy extendida, ¿verdad?

Desgraciadamente, las empresas a las que las cosas les va bien, asignan una parte importante del presupuesto a crear nuevas iniciativas en Internet. Y digo desgraciadamente, porque los finales no suelen ser felices. Da igual cuál sea el sector de la empresa: puede ser de confección, editorial, de alta tecnología o de aplicación de materias primas. El proceso, más o menos, es el siguiente:

1. Espalda Plateada dice que “hay que hacer algo en Internet” (sic).
2. Los ejecutivos GRI (Gorilas de Rango Inferior) piden a sus colaboradores más inmediatos que creen un subcomité para generación de ideas.
3. Las ideas se plasman en un documento de unos cuarenta y cinco folios escritos en arameo, copto o cualquier otro lenguaje que impida su inmediata comprensión.
4. Los GRI devuelven los documentos al subcomité mientras informan a los miembros de éste (y a gritos) que a Espalda Plateada “no le van a gustar esas ideas” (sic).
5. Después de un proceso bastante prolongado, en torno a un trimestre de duración, de intercambio creciente en volumen de mensajes de correo electrónico a través de la Intranet de la empresa, un buen día, mientras Espalda Plateada está jugando al golf, se acuerda de que había ordenado algo relativo a Internet.
6. Los GRI se aterrorizan y se pasan varias noches en vela haciendo el trabajo que se suponía que iba a hacer el subcomité y buscan a algún amigo que les pueda conseguir Valium 5.
7. Los GRI entregan las ideas a Espalda Plateada, quien sentencia: “No es gran cosa; pero me ha gustado eso de las Sinergias Alternativas de Control de Inputs. ¡Adelante!”.

Los GRI, a partir de ese momento, buscan a algún amigo que les pueda conseguir Valium 10, con la vana esperanza de que el fármaco les permita sobrellevar el peso de la culpa por haber escrito eso de las Sinergias Alternativas, concepto acerca de cuyo significado no tienen la menor seguridad. Pero, en cualquier caso, elaboran un presupuesto específico (el cual, por cierto, sale impecable, porque utilizan cualquier otro presupuesto y cambian las cabeceras de las tablas).

En el último trimestre llega la secretaria con la carretilla y la pala, se ponen enormes vallas publicitarias y los navegantes de Internet llegan al nuevo website donde contemplan el maravilloso diseño de tecnología Flash mientras se preguntan: ¿Y a qué diablos se dedica esta empresa?
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