LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA
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Por Horacio Vázquez-Rial En los Estados Unidos se habla del efecto Tinkerbell (Campanilla, el personaje de Peter Pan): hay cosas que sólo existen si creemos en ellas. Michael Mullane, un profesor de leyes americano, pone el ejemplo del Estado de Derecho: si dejáramos de creer en él, todo el edificio social se derrumbaría sin remedio. |
VI ANIVERSARIO DEL 11-S
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Por Mark Steyn Ya ha llovido desde aquel 11 septiembre de 2001. Este año la efeméride cae por primera vez en martes, y puede que alguna televisión vuelva a emitir los sucesos en tiempo real –el primer y vago avance informativo, el seguimiento en segundo plano; finalmente, la constatación de que estaba produciéndose algo de enorme importancia–; puede que incluso abunden las preguntas del tipo: "¿Dónde estabas cuando te enteraste de lo que estaba pasando?". Ahora bien, será difícil recrear el estado de ánimo prevaleciente al final del día, cuando los ciudadanos de la superpotencia su fueron a la cama sin saber qué les depararía la mañana siguiente. |
ECONOMÍA
Por Juan Ramón Rallo
Pese a que
Zapatero y
De la Vega se esfuerzan por mostrar una imagen robusta y sólida de la economía española, lo cierto es que los nubarrones de hace unos años empiezan a convertirse en una imponente tormenta tropical. Cierto, seguimos creciendo a ritmos muy elevados, pero es lo que tienen las crestas de los ciclos económicos: hasta que empiezas a caer, todo parece funcionar a la perfección.
RECURSOS ENERGÉTICOS
Por Porfirio Cristaldo Ayala
Los devotos de los biocombustibles aseguran que éstos cambiarán el mapa político mundial, liberarán a los países pobres de su dependencia de los países ricos, reducirán el calentamiento del planeta y la contaminación ambiental, atraerán inversiones a los países en desarrollo, crearán empleos para los pobres, restringirán el terrorismo, ahorrarán divisas, traerán unos mayores niveles de democracia...; en fin, que solucionarán todos los problemas imaginables.
SEGURIDAD
Por Natividad Carpintero Santamaría
Durante la Primera Guerra Mundial se utilizaron numerosos agentes químicos, que produjeron unos efectos devastadores: ceguera, lesiones pulmonares, parálisis, daños orgánicos irreversibles, etc. Esta aberración condujo a la firma del Protocolo de Ginebra (1925), que prohibía el uso tanto de armas químicas como de agentes bacteriológicos, lo que no impidió que se siguieran fabricando.

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