CRÓNICAS COSMOPOLITAS
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Por Carlos Semprún Maura Francamente, no entiendo por qué Hermann Tertsch viajó hasta una isla danesa para hacerle una larga entrevista a Günter Grass, que no añade ni quita nada a lo que ya ha dicho, y por los codos, el propio Waffen SS. Bueno, siempre pueden aducirse algunas explicaciones: le hizo ilusión ese viaje a Dinamarca para visitar a un viejo amigo, fue una exigencia de sus señoritos, pensó que le serviría para retrasar algo su propia condena, porque varios de sus últimos artículos son como relámpagos de sentido común democrático en las tinieblas de la inquisición burocrática que rige El País. |
TERRORISMO
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Por Enrique Boto El próximo día 25 tendrá lugar en Estrasburgo un pleno del Parlamento Europeo en el que se debatirá y votará una propuesta de apoyo al proceso de paz abierto tras el alto el fuego permanente que la ETA anunció en marzo. Además de la oposición parlamentaria, mostrarán su rechazo a dicho debate varias asociaciones de víctimas y plataformas cívicas, mediante el previo envío masivo de cartas y correos electrónicos a los europarlamentarios. |
LIBREPENSAMIENTOS
Por Fernando R. Genovés
Frédéric Bastiat recorre el firmamento de las ideas económicas, lo mismo que su propia vida, como una estrella fugaz. Deja tras de sí una obra fraguada en pocos años, aunque extensa y muy intensa, que le permite brillar con más fulgor que el resto de los astros, próximos o lejanos a él. Desgraciadamente, la estela de sus penetrantes exposiciones sólo ha dejado impresión en pocos lectores, acaso por ser poco divulgadas y conocidas en las universidades, los medios y la academia.
SEMBLANZA
Por Gorka Echevarría
La caída del Muro de Berlín supuso la liberación para millones de personas. La prisión comunista se desmoronaba y la palabra "libertad" podía gritarse sin miedo a la tortura o el asesinato. Desgraciadamente, aquella euforia duró más bien poco: los enemigos de la libertad se cobijaron bajo nuevas etiquetas, antiglobalistas, comunitaristas, feministas…
A VUELTAS CON LA LEY ANTITABACO
Por Manuel Llamas
Imagínese que me invita a su casa. Al servir el café, usted, que es fumador, se dispone plácidamente a disfrutar de un cigarrillo. Ante tal repugnante gesto, yo, acérrimo militante del "movimiento antitabaco", me levanto raudo y veloz, dispuesto a exterminar, de modo fulminante, el foco de contaminación e ignominia que implica tan nocivo producto. Así veo satisfecho mi orgullo, al creerme poseedor de una moral legítima superior a la suya. Al fin y al cabo, le he salvado la vida. Soy un héroe. Me proclamo su protector porque le he evitado un vicio autodestructivo que le conduciría a un horrendo y doloroso fin... ¿O no? Pues no.

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