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AL MICROSCOPIO

Por qué son tan torpes los pingüinos

Por Jorge Alcalde

Por muy tiernos que nos parezcan, lo cierto es que si hay un calificativo adecuado para los pingüinos ése es torpes. Los biólogos lo saben: no en vano, se trata del animal menos eficiente a la hora de caminar de todos los de su mismo peso. Emplea el doble de energía que el resto para desplazarse la misma distancia.
A simple vista, podría parecer que es culpa de su absurdo modo de andar, balanceándose de un lado a otro y si levantar los pies del suelo. Pero un reciente estudio de la Universidad de Berkeley en California acaba de demostrar que esta estrategia es una ventaja más que un obstáculo.

En realidad, la causa de que los pingüinos gasten tanta energía para moverse es la escasa talla de sus patas. Esto requiere que sus músculos se activen con gran rapidez para cada desplazamiento. De hecho, al comparar a los pingüinos con otros animales de patas cortas, aunque sean de tamaños dispares, los científicos han descubierto que todos emplean la misma cantidad de calorías por gramo de peso.

Una revista tan prestigiosa como Nature, se ha hecho eco de esta investigación y le ha dedicado algunas páginas de su último número. Y la razón de tal interés es que los resultados no sólo son aplicables al mejor conocimiento de los pingüinos, sino que podrían arrojar luz sobre el comportamiento de otros animales que también se desplazan tambaleándose e, incluso, servir de modelo para estudiar el caminar de las mujeres embarazadas.

Efectivamente, tanto las mujeres en estado de gestación como los individuos muy obesos tienden a desplazarse mediante tambaleos suaves, pero no se sabe realmente cómo afecta este movimiento al feto o cómo puede repercutir en el deterioro de la capacidad motora de las piernas.

Así que un animal tan alejado de nuestros hábitos como el pingüino emperador, puede convertirse, de la noche a la mañana, en el mejor amigo de los humanos con problemas de desplazamiento. El emperador se mueve torpemente a una velocidad de menos de algo más de medio metro por segundo. Las sesudas investigaciones de los expertos en energía cinética de Berkeley han servido para reconstruir con exactitud cómo se mueven. Su tambaleo es equiparable al trasiego de un péndulo. En el momento en el que el pingüino o el péndulo se encuentran en el centro de su movimiento se produce un instante de estabilidad que permite la acumulación de energía. Esta ganancia energética sirve para que el impulso continúe hacia uno de los lados. Pero, además, los pingüinos también practican otro movimiento pendular hacia adelante y hacia atrás, como el de los seres humanos cuando cabeceamos ligeramente al andar. La combinación de estos elementos permite acumular energía suficiente para realizar eficientemente el acto de caminar.

De ese modo, la única explicación al hecho indiscutible de que los pingüinos sean los animales menos eficientes energéticamente cuando se desplazan debe residir en al cortedad de sus músculos. Para comprobarlo, los científicos sometieron a los animales a una prueba más propia de atletas de alta competición: les hicieron andar sobre una cinta móvil mientras portaban una mascarilla que registraba su consumo de oxígeno. Resultado: Su gasto energético es excesivamente elevado para su tamaño.

Al parecer la evolución ha querido que estos animales potencien otras capacidades motrices (como la natación) en detrimento de su habilidad caminante. El aspecto físico resultante es de lo más cómico, pero sus motivos tendrá la madre naturaleza.
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