De todos modos, el 307
no deja de ser un coche interesante y muy superior al 306, modelo con el que de momento convivirá algunos meses en el mercado. La
principal característica del recién llegado es su generoso tamaño que ha crecido sustancialmente no sólo con respecto a su teórico ancestro, sino también con respecto a la competencia.
MÁS GRANDE QUE ANTESLos
4,20 metros que mide de largo establecen nuevas referencias dentro de su clase, al igual que la altura, de 1,51 metros. La distancia entre ejes crece igualmente, de 2,53 a 2,60 metros, y aunque no supera en estas lides al Ford Focus —2,61 metros— le sirve para ofrecer un
habitáculo más desahogado que antes y, sobre todo, una
carrocería con un aire de coche grande.
Pero no es oro todo lo que reluce. Es más amplio, aunque menos de lo esperado de acuerdo a esas generosas dimensiones externas, y también
mucho más pesado, cuestión esta última que va a tener una incidencia definitiva en las prestaciones.
Este es el caso del motor probado, el
HDI de 90 CV que hasta el próximo mes de septiembre va a ser la
única opción disponible en Diesel. En esas fechas, la gama en este apartado se completará con este mismo motor, pero en su
versión de 110 CV, imaginamos, mucho más capaz y dinámico.
Los 90 CV del motor actual, idéntico al del 306, no son muchos para una carrocería que
ha “engordado” 100 kg, el equivalente a casi dos pasajeros adultos. Lo más atractivo de este motor es su
progresividad y suavidad de funcionamiento, sin menospreciar su apreciable calidad de rodadura, avalada por un impecable silencio de marcha, y
equilibrados consumos. La
inyección directa por un raíl común hace maravillas en este sentido. Hasta aquí nada nuevo, pues todas estas virtudes ya estaban presentes en el 306.
AGILIDAD CONTENIDALo que ya no es tan brillante es su
poca agilidad. Las
aceleraciones son
bastante mediocres y en cualquier situación se echa en falta la gracia y la autoridad que en estas lides disfrutan otros modelos de la competencia.
Más nos ha gustado su comportamiento. La
nueva plataforma combinada con el esquema de suspensiones ya conocido —sólo que ahora en el tren trasero cuenta con un eje torsional y se han sustituido las barras de torsión por unos muelles helicoidales— ofrece un
buen equilibrio.
Fácil de conducir, el 307, al menos con este motor, es un aliado perfecto para los que no quieren complicarse la vida. El coche no se mueve, dispone de
dirección electrohidráulica, es muy plano en todas sus reacciones y aporta un confort de marcha destacable.
Además de esta ventaja, el 307 disfruta de un
equipamiento de serie bastante completo. Desde las versiones básicas aparecen
seis airbag y ABS de frenos a lo que hay que añadir en el caso del
acabado XS probado las llantas de aleación, el equipo de sonido con CD o el ordenador de a bordo entre otros.
El precio de esta versión con la
carrocería de tres puertas es de
2.895.000 pesetas —la básica vale 2.760.000 pesetas— una cifra en principio
algo elevada si tenemos en cuenta que un
Ford Focus con el motor TDdi de su idéntica potencia es
medio millón de pesetas más barato, aunque no esté tan bien equipado. Por lo tanto, ni el
precio, muy cercano al de un VW Golf, puede ser considerado un buen argumento de compra en un coche que en líneas generales sólo despunta por el atractivo y empaque de su carrocería, por su completo equipamiento y por su buena estabilidad, que no es poco, pero tampoco definitivo.