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30 de Marzo de 2001

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LA PRUEBA DE LA SEMANA

Peugeot 206 CC 2.0: dos coches en uno

Por Enrique González

Original, simpático y exclusivo, el Peugeot 206 CC es un pequeño convertible con techo duro escamoteable que hará las delicias de esos usuarios que por poco más de 3 millones quieran diferenciarse del resto. A pesar de que deriva de un coche tan utilitario y popular como el 206, el CC —Coupé Convertible— supera de forma brillante estos condicionantes y pasa a convertirse en uno de los coches más exclusivos de su segmento. Desde luego, en el mercado no hay otro coche de su tamaño que recurra a un techo metálico que se despliega y abate a través de un mecanismo electrohidráulico. Sólo el SLK de Mercedes, y eso ya son palabras mayores, recurre a esta solución que Peugeot ha trasladado con bastante acierto a este mini-convertible.
EXCLUSIVO

De hecho, con el 206 CC disfrutamos de dos coches a la vez. En su configuración descapotable su atractivo es indiscutible. El techo metálico se esconde junto a la luneta trasera en el hueco reservado para tal efecto en el maletero a través de una sencilla operación que dura menos de 30 segundos y no necesita ninguna intervención por nuestra parte, salvo la de desenclavar el techo y la de accionar el pulsador que se encuentra entre los dos asientos. Cuando está capotado su aspecto es el de un coupé, avalado por los muchos beneficios que reporta un techo duro y entre los que sobresale la total ausencia de ruidos, uno de los puntos más críticos en los convertibles que recurren a capotas de lona convencionales.

Diseñado para acoger en su interior a cuatro ocupantes, las plazas traseras son sin embargo testimoniales, aptas sólo para niños, mientras que la capacidad del maletero varia sustancialmente en función de que el coche esté capotado o no. En el primer caso, el volumen alcanza los 345 litros que se convierten en 185 si escondemos el techo. Eso sí, no existe la clásica rueda de repuesto —fallo a considerar— y en su lugar Peugeot incluye dos envases anti-pinchazos.

Por lo que concierne al diseño interior, el 206 CC hereda los detalles de estilo de la versión GT, con el fondo de la instrumentación en blanco y un pomo metálico para la palanca de cambios en aluminio, más revestimientos textiles tanto en los paneles de las puertas como en la tapa de la guantera.

AGIL Y DINÁMICO

Disponible con dos motorizaciones, 1.6 litros de 110 CV con cambio automático y 2.0 litros de 138 CV con cambio manual, el 206 CC con esta última combinación, igual a la probada, muestra además unas destacadas cualidades dinámicas. La respuesta de este motor es bastante elástica en toda la gama de revoluciones, consiguiendo unas aceleraciones y unas recuperaciones más que suficientes para un coche de su filosofía.

Otro de los capítulos que más nos ha gustado es el que tiene que ver con el comportamiento, perfectamente comparable al de sus hermanos de gama con los acabados GT o GTI. Ni su mayor peso —aproximadamente unos 100 kg más— ni los refuerzos que han tenido que aplicar en la estructura, para conseguir una mayor rigidez torsional, dada su condición de descapotable, han mermado sus habilidades en curva.

El 206 CC es un coche de reacciones muy nobles que, con el techo capotado, invita incluso a practicar una conducción deportiva. Los pegajosos neumáticos 205/45 que monta sobre una llanta de 16 pulgadas también colaboran a la elevada nota que nos ha merecido en este apartado, mientras que los frenos —con ABS de serie— y la dirección obtienen también una valoración similar, los primeros por su potencia y la segunda por su agilidad y precisión.

Ya a la venta, su precio de 3.053.800 pesetas le convierte en un “capricho” bastante asequible. Además, tampoco podemos olvidar que no hay ningún otro modelo dentro de su segmento con sus exclusivas características.


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