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6 de Abril de 2001

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LA PRUEBA DE LA SEMANA

Opel Speedster: Capricho radical

Por Enrique González

El nuevo Opel Speedster es un deportivo destinado a colmar las aspiraciones de los conductores más exigentes. Sin apenas concesiones a la galería, todas sus características le convierten en uno de los vehículos más radicales del mercado.
No es muy habitual que una marca como Opel se decida a fabricar un coche como el Speedster, un claro ejemplo de deportivo en su estado más puro y con el que la filial de General Motors trata de romper con la monotonía que impera en el mercado o, dicho en otras palabras, de huir de los convencionalismos.

De entrada, hay que poner de manifiesto la exclusividad y el espectacular potencial dinámico de un coche que nada tiene que ver con ningún otro roadster que no sea el Lotus Elise, precisamente el espejo en el que se han mirado los ingenieros de Opel a la hora de diseñar este “atípico” modelo.

Para hacernos una idea de lo que tenemos entre manos, bastaría echar un vistazo a la ficha técnica: motor central, tracción trasera, menos de 900 kg de peso, 0 a 100 km/h en 5,9 segundos... vamos, todo lo necesario para que la conducción se convierta en un auténtico placer.

DESARROLLO DE COMPETICIÓN

El acceso al reducido habitáculo —apto sólo para dos ocupantes— no es una maniobra muy sencilla que digamos. Después de abrir la pequeña puerta hay que hacer alguna que otra contorsión para poder sentarnos. Una vez que lo hemos logrado —aunque lo peor es salir— la primera impresión es la de estar ante un verdadero coche de competición.

No hay elevalunas eléctricos, tampoco aire acondicionado, la dirección carece de cualquier tipo de asistencia, los asientos son de “carreras” —con una fina plancha tanto para la banqueta como para el respaldo— y para ponerlo en marcha hay que pulsar un botón situado para tal efecto en la parte alta de la consola central.

El objetivo, conseguir un peso “pluma” que se ha quedado por debajo incluso de los 900 kg, similar al de un utilitario tipo Renault Twingo o Seat Arosa. En esta valoración también hay que tener en cuenta las características del chasis, construido nada más y nada menos que en aluminio, un material muy liviano que, sumado a una carrocería de fibra de vidrio, dan como resultado un coche especialmente ligero.

En cuanto al motor, Opel ha escogido la versión de 2,2 litros y 147 CV que aparece en otros modelos de la marca como el Astra, el Vectra o el Zafira. Con este nivel de potencia y el escaso peso que mencionábamos antes, el Speedster se convierte en un auténtico obús. La prueba son los 5,9 segundos que invierte en pasar de 0 a 100 km/h, un registro al alcance de muy pocos modelos.

COMPORTAMIENTO DEPORTIVO

Sin embargo, lo que más llama la atención en este roadster es su comportamiento tan deportivo que, si bien no es apto para todos los públicos, permite a los más experimentados lucir todas sus habilidades al volante. Bastante incómodo en autopista, hace que las carreteras repletas de curvas sean el escenario ideal para sacarle todo su partido, que no es poco.

Los frenos, muy potentes, la dirección, parecida a la de un kart, o el cambio, especialmente rápido, son el brillante colofón a un coche muy singular que no va a convencer a todo el mundo. Por esa cantidad, hay coches que ofrecen mayores posibilidades en el día a día, que están mejor equipados, que son mucho más amplios..., pero, eso sí, hay muy pocos que nos permitan disfrutar tanto cada vez que nos ponemos al volante.

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