AL MICROSCOPIO
Nuevos datos sobre la inflación...en el cosmos
Por Jorge Alcalde
Domingo 29 de abril: un gran día para la inflación. Y no nos referimos a ninguna estimación económica, sino a una constatación científica que nos remonta al universo primitivo, al lejanísimo momento en el que nuestro cosmos disfrutaba de su más tierna infancia.
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EL ORIGEN DE TODO
La noticia es la siguiente: dos equipos de cosmólogos que trabajan en paralelo analizando la radiación cósmica de fondo han logrado la mayor evidencia hasta ahora conseguida para avalar la teoría de la inflación, el modelo más plausible sobre la formación del espacio y el tiempo.
RADIACIÓN CÓSMICA DE FONDO
Se trata de la tenue luz feneciente que aún queda de la gran explosión inicial, Big Bang. Esta radiación es ubicua, puede detectarse se mire donde se mire en el cosmos. Es, pues, el resto fósil del violento estallido que dio origen a todo. Cuando encendemos un televisor sin sintonizar, algunas de las motas que invaden la pantalla como una nevada en blanco y negro son, precisamente, interferencias provocadas por esta radiación.
TEORÍA DE LA INFLACIÓN
La noticia arriba reseñada nos hablaba de una nueva evidencia para avalar la teoría de la inflación. Dicha teoría, popularizada en 1981 por el astrónomo británico Alan Guth, pero ya planteada previamente por el soviético Starobinsky propone que en el origen del cosmos las cosas no fueron graduales y placenteras. En un pequeño periodo de tiempo, dentro del primer segundo de vida del espacio, el crecimiento exponencial de éste fue increíblemente superior al del resto de su evolución. Como muestra, un dato. Cuando el cosmos tenía 10 elevado a –32 segundos, ya había crecido nada más y nada menos que 10 elevado a 30 veces su tamaño original. Para entendernos los que somos algo torpes con las matemáticas, el fenómeno es similar al que se produce cuando inflamos un globo: el primer insuflo de aire genera una burbuja instantánea, como un borbotón de crecimiento; luego, el globo se expande ya suave y elegantemente.
Y, A TODO ESTO, ¿QUÉ DECÍA LA NOTICIA?
No nos hemos olvidado de ella. Los dos grupos de cosmólogos citados que trabajan en los proyectos Boomerang y Máxima apoyados por la NASA han registrado radiaciones en las bandas más débiles del espectro detectable gracias a la precisión de los sensores que flotan en globos aerostáticos sobre la Antártida. Al traducir a ecuaciones matemáticas el cadencia de estas radiaciones se ha comprobado que, tal y como dice la teoría, el universo experimentó un crecimiento acelerado en los primeros segundos de vida. Las estructuras creadas en ese breve momento de frenesí dejaron su impronta en la radiación cósmica de fondo en forma de desviaciones de temperatura. 15.000 millones de años después, esas “arrugas” han podido ser detectadas desde la Tierra.
O SEA QUE...
Tenemos ante nosotros un nuevo ejemplo de la potencia del ingenio humano ayudado por la ciencia matemática. Los primeros defensores de la teoría inflacionista no tuvieron más que esas dos herramientas para llegar a conclusiones osada que dos décadas después quedan avaladas por el trabajo de campo de máquinas poderosísimas. La teoría, la imaginación y la paciencia siempre van por delante de la demostración empírica. No en vano, aún quedan flecos de la teoría de la relatividad de Einstein carentes de evidencia experimental, lo cual no la invalida en absoluto: la demostración de laboratorio, tarde o temprano, llegará.

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