Texto grandeTexto normal
Ideas Ir al contenido
30 de Septiembre de 2000

En portada

Seat Alhambra V6 SportPor Enrique González
¿Viven peor ahora los rusos?Por José Ignacio del Castillo
Los miedos de Mohamed VIPor José Apezarena
Comienza la ópera en BilbaoPor Carlos de Matesanz
El mundo y sus demoniosPor Antonio López Campillo
Best-sellers de economíaPor Bruce Bartlett
ETAPor Antonio López Campillo
Lo último en el mercadoPor Enrique González
No parar ni un momentoPor Carlos Pérez Gimeno
Alemanes en MadridPor Pablo Jimenez
Los libros del díaPor Varios autores
Cambio de estrategiasPor Diana Molineaux
Datos de competiciónPor Enrique González
Impuesto a la muertePor Walter Williams
¿En verdad se aman?Por Lucas Soler
De todo, como en boticaPor Andrés Arconada
Semana del 23 al 29 de septiembrePor I. González y Rosana Laviada
Roma citta apertaPor Julia Escobar
Fanhunter o la realidad ilógicaPor David Jiménez Torres
No nos hagamos demasiadas ilusionesPor Carlos Semprún Maura

Suplementos

Compartir

Buscador

Google
Palabra (s)

CRóNICAS COSMOPOLITAS

No nos hagamos demasiadas ilusiones

Por Carlos Semprún Maura

La noticia, la semana pasada, de las detenciones en España y Francia, de etarras y proetarras, constituye, claro, una buena noticia, y además llega a punto, la gente comenzaba a impacientarse e inquietarse ante la impunidad de la que han gozado los terroristas, durante este largo verano de sangre. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones. Lo primero que salta a la vista en el arresto de 18 miembros de Ekin es que ya eran conocidos de la policía, varios ya habían sido detenidos, algunos estaban libertad bajo fianza. No digo con esto que su detención no fuera necesaria, teniendo en cuenta además de los asesinatos, el clima de violencia y terror que estos y otros ultranacionalistas han logrado imponer en muchas ciudades y aldeas vascas. Constato sencillamente que tanto las autoridades como los medios de información nos han convencido de que ETA se ha aprovechado de la “tregua” para reorganizarse y reclutar y no se ha detenido a nuevos reclutas.
En este sentido, la explosión accidental de una bomba que mató a cuatro etarras hace unas semanas, felizmente antes de que mataran a unos o varios inocentes más, me parece bastante sintomático: en el coche iban un veterano y tres novatos. Me temo que esa pueda ser la estructura actual de ETA y no parece que nadie de esa nueva generación de asesinos, o voluntarios de la muerte patriótica, haya sido detenido. En este sentido, la desactivación de ocho granadas en Hernani, donde estaban reunidos para la inauguración del Museo Chillida nada menos que los Reyes, Aznar, Schröeder, etc, fue, según palabras de Mayor Oreja, “un acto de propaganda” más que un intento de atentado mortal, de todas formas fallido, y menos mal, pero nadie fue detenido.

La redada policial en Francia parece algo más seria en cuanto a golpe asestado a la estructura terrorista de ETA, pero tampoco hay que exagerar. Por todo lo que he leído me da la impresión de que si Ignacio Gracia Arregui, oriundo de Rentería, pudo ser algún día el número uno de ETA, ya no lo era. Le detuvieron en Bidart, localidad conocida por las operaciones contra la cúpula de ETA donde ya en 1992 se había detenido a otros dirigentes etarras. Lugar por lo tanto, probablemente vigilado; vivía con su mujer y su hija, con una sola pistola y documentación falsa y coches robados –qué remedio, viviendo ilegal, pero muy poco clandestinamente. Todo apunta a que, si no estaba jubilado, era un terrorista “durmiente”.

Las ambiguas y cínicas declaraciones de Arzallus al respecto no parecen indicar que se felicita de que no se haya detenido al verdadero número uno de ETA. Lo mismo puede decirse de Rosario Delgado, calificada de “histórica”, y de otros detenidos ya conocidos. La policía francesa incautó 50 kilos de dinamita y descubrió un taller de fabricación de explosivos y otros de falsificación de documentos. Cuando uno recuerda que el año pasado robaron 8 toneladas de dinamita en Bretaña con la complicidad de ultranacionalistas bretones, y que aún quedan varias toneladas (¿3? ¿4?) escondidas, se te ponen los pelos de punta.

La fabricación de explosivos es desde luego mucho más delicada que la de documentación falsa. Ésta puede realizarse prácticamente en cualquier sitio y es relativamente sencilla. No es que yo sepa hacerlo, pero en mi periodo de clandestinidad antifranquista, vi cómo se hacía y repito, es muy complicado.

La nueva colaboración antiterrorista entre España y Francia se merece un comentario. Lo primero que salta a la vista es que la policía francesa actúa y con eficacia, no como la Ertzaintza de la que nunca se sabe exactamente a quien protege y contra quien lucha. Dependiendo del Gobierno vasco, y por lo tanto y por ahora, del PNV, es desgraciadamente lógico que su actividad en la lucha contra la violencia callejera, o contra los terroristas, resulte tibia, por no decir cómplice. El caso es que no han impedido ningún atentado ni detenido a ningún pistolero ni dirigente etarra. Las relaciones francoespañolas son más complejas y sólo me cabe indicar algunos jalones.

Si las relaciones gubernamentales entre ambos países conocieron sus altibajos diplomáticos desde la dictadura franquista hasta hoy, la opinión pública, los medios, los partidos de izquierda, asociaciones, y un larguísimo etcétera veían en ETA una organización antifranquista, por lo tanto de izquierdas, que había que apoyar; y tras la muerte de Franco, una organización independentista, noble y generosa, que empleaba a veces métodos radicales, pero que se veía abocada a ello debido a la intolerancia y a la represión “colonialista” de los gobiernos de Madrid.

Aunque haya disminuido, esta opinión persiste. Basta con leer la prensa de izquierda y mirar la televisión estatal estos días para percatarse de ello.

Se mire como se mire, el cambio de actitud de las autoridades francesas estos últimos años, ha coincidido con la Presidencia de Aznar, porque la anterior colaboración González-Mitterand sólo parió el sinistro feto de los GAL, del que nos enteramos por los periódicos, recuerden. Será lo que sea, así es. Tal vez por la toma de conciencia tardía de los franceses de que el terrorismo etarra, siendo un problema interior español, también es un problema europeo y francés, debido a la situación en Córcega, Bretaña y País Vasco francés en donde ronda el espectro del terrorismo. En todo caso, la actitud del gobierno galo es hoy mucho más firme frente al terrorismo etarra, y, curiosamente, más firme incluso que cara a “su” terrorismo mafionacionalista corso.

Pero la batalla es esencialmente política en el País Vasco, en España, pero también en Europa, y por ello yo me adhiero, como uno más, a los admirables esfuerzos del Foro de Ermua, las manifestaciones pasadas, presentes y futuras de la iniciativa ciudadana ¡Basta ya!, que este sábado 23 manifiesta en San Sebastián, a todos los ciudadanos como Agustín Ibarrola, Jon Jauristi, Fernando Savater, y tantos más; concejales como la admirable María San Gil, y otros amenazados de muerte, conocidos o desconocidos, cuyos nombres figuran en los periódicos o en las tumbas de los cementerios, o no figuran en ningún sitio, anónimos pero activos. Son la sal de la tierra vasca, su futuro democrático, y se merecen nuestro firme y entusiasta apoyo.

Pero, cuidado con las trampas. Sería indecente si algunos, estos mismo días, se pasaran de las manifestaciones de “repudio a la violencia totalitaria” al Festival de Cine de San Sebastián a sabiendas de que para mantener su “glamour” y sus pelas los organizadores han pagado el “impuesto revolucionario” a los asesinos. Tolerantes, si, imbéciles, no.
RSS © Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
    Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899