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4 de Mayo de 2001

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FUEGO AMIGO

"Mens sana in corpore sano" o "Citius, altius, fortius"

Por Antonio López Campillo

Perdonen la pedantería del título, pero es que dice lo que quiero decir. Juvenal, al decir eso de "Mente sana en un cuerpo sano" quería indicar que hay un equilibrio entre cuerpo y mente y que ambos hay que mantenerlos en estado de marcha. El ejercicio físico mantiene el cuerpo y la mente sanos, y lo mismo pasa con el ejercicio mental. Juvenal criticaba el dejarse ir, físico y mental, de los romanos de su tiempo. La frase se ha empleado para recomendar el ejercicio físico, la práctica del deporte, como fuente de salud.
La otra frase la inventó para los Juegos Olímpicos modernos Henri Dion. Y dice: "Más rápido, más alto, más fuerte". Es la divisa olímpica. En ella no hay ni sombra de mente o de salud. Basta al parecer con ser más que los otros, pura emulación. Y por lo que se ve habría que añadir "más rico". La moral olímpica no es sólo para los atletas, en este último añadido los directivos también entran.

Es una evidencia que el deporte es un negocio fructuoso. El ganar dinero con su esfuerzo no es pecado, él ganarlo con el esfuerzo de los otros, hoy, parece que tampoco. Ser campeón de algo permite alquilar su fama para que se vendan calcetines, gorras, zapatillas. El deseo de ser más rápido, más alto y más fuerte, se reduce, en el fondo, a querer ser más rico. Y los promotores de los deportes tienen las mismas aspiraciones "olímpicas" que los deportistas.

Según unos estudios realizados por el Ministerio francés de la Juventud y el Deporte, la práctica intensiva del deporte conduce al consumo de drogas, medicinas y alcohol y en muchos casos a comportamientos violentos. Es decir que se ha llegado a poder decir lo contrario que decía Juvenal.

No cabe duda que la divisa olímpica al recomendar ser más alto, fuerte rápido, conduce (a la corta) al consumo de productos que ayuden a ser más. Es lo que se llama drogarse. Todo el mundo se escandaliza por el "doparse" de los deportivos, y no sólo de alto nivel, pues los que quieren llegar alto empiezan a fortalecerse químicamente lo antes posible. Hay que ser rápido para llegar alto y con fuerza. La competición no es la causa del drogarse. Los griegos en sus Juegos Olímpicos daban al más rápido, al que saltaba más alto y más lejos, y al más fuerte, a cada uno un ramito de laurel, en forma de corona. Con esos premios era difícil que alguien se alcoholizase, por ejemplo, para ser más lo que fuese. Entonces laurel y gloria. Hoy gloria que da pesetas. Esa es la gran diferencia. Como deben despreciar los dirigentes deportivos actuales de los bobos de los griegos.

El ejercicio intensivo puede drogar, en las carreras de fondo, se produce una euforia, por la eliminación rápida de toxinas, que puede crear hábito. Pero esa euforia, fácil de alcanzar, deja al cuerpo sano y la mente despierta. Es una dependencia no hace daño al cuerpo, ni a la mente.

Deporte si, pero sólo con laurel y aplauso. El resto es química dañina para el cuerpo y la mente.
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