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3 de Noviembre de 2000

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CRóNICAS COSMOPOLITAS

Maquiavelos de alpargatas

Por Carlos Semprún Maura

A todas luces la manifestación del sábado 21 en Bilbao, tuvo un contenido totalmente ambiguo. Hubo manifestantes para apoyar claramente al PNV y al nacionalismo vasco, otros, a veces los mismos, no siempre apoyaban al PNV y al nacionalismo contra el Gobierno español y el PP. Otros contra el Gobierno y el PP a favor del nacionalismo vasco e implícitamente de ETA, otros por el PSOE y contra el PP, otros contra ETA y por la paz y así sucesivamente.
Ni hasta en el número de manifestantes hubo un mínimo acuerdo. Lo único cierto es que cuando el PNV anuncia 150.000 manifestantes, eran menos. Los organizadores de manifestaciones callejeras siempre inflan las cifras, es una ley no escrita pero harto conocida, y en este caso más porque el señor Arzalluz y los suyos, necesitaban absolutamente que hubiera más manifestantes en Bilbao que en San Sebastián, cuya manifestación no era nada ambigua sino claramente anti ETA y algo anti PNV. Por lo tanto, si hubieran sido 150.000, el PNV hubiera anunciado 200.000 o 250.000 participantes.

Teniendo en cuenta la ambigüedad, la pluralidad y hasta la contradicción en las protestas, el PNV puede apuntarse un tanto. Los comentarios posteriores a la dicha manifestación no son ya ambiguos sino francamente caóticos. Me limitaré a la presencia, muy ambigua ella, del PSOE en la manifestación. Zapatero y sus amigos se ponen en la cola para señalar que son diferentes, que no se manifiestan ni con ni para el PNV y en el fondo se entiende que se manifiestan a favor del PSOE y contra el PP. Muchos han criticado una actitud tal, considerando que sus declaraciones vehementes sobre la indispensable solidaridad con el Gobierno en la lucha contra el terrorismo se veían anuladas por su presencia oficial en una manifestación mucho más claramente anti Gobierno español que anti ETA.

Pero los socialistas, sus amigos y las “panzerdivisiones” del Imperio Polanco arremeten contra el Gobierno, el PP y la “jauría periodística”; dicen que critica la ambigua presencia del PSOE en esa ambigua manifestación, los tratan de sectarios, enemigos de la paz y el diálogo, fanáticos antidemócratas y, por lo tanto, cómplices objetivos del terrorismo. Se olvidan o fingen olvidarse de que un par de días más tarde, Gobierno, PP, PSOE y PNV, se manifestaban juntos en Vitoria para protestar contra el nuevo asesinato etarra, el de Máximo Casado. ¿Dónde está el fanatismo? Y sobre todo ¿quién mata? Y muy concretamente ¿quién mata a periodistas por escribir cosas que no consideran políticamente correctas? Son cosas radicalmente diferentes: una es criticar, condenar, insultar (inclusive a quienes expresan opiniones que te parecen monstruosas), otra muy diferente, matarle para que se calle definitivamente. Parece una perogrullada, pero no lo es porque aún hay demasiada gente que considera que eso del terrorismo es algo muy complejo que merece comprensión y análisis, y que desde luego la solución únicamente policial del gobierno, en relación con el terrorismo, es catastrófica. Aparte de que eso de “únicamente policial” es rotundamente falso, a mi me parece que la política del Gobierno en relación con el terrorismo es la única posible. Asimismo opino que el PSOE ha cometido un error participando, además con remilgos, lo cual en política es fatal, a la manifestación de Bilbao.

Un partido comete errores sin que eso le condene a cadena perpetua o a su desaparición. El PSOE, en tiempos no tan lejanos del Gobierno felipista, no sólo cometió errores sino estafas y crímenes. Los que pagaban a matones profesionales del hampa francesa para asesinar a presuntos etarras no son los más capacitados para dar lecciones de convivencia y negociación. Pero el PSOE no sólo tiene un pasado, también tiene un futuro. En ese sentido me hicieron gracia los comentarios furibundos a ciertas frases de Zapatero en su conferencia del Club Siglo XXI.

Habló, por lo visto, y entre otras cosas, de “socialismo libertario” y el muy neo marxista-leninista, Francisco Umbral respondió: libertario es anarquista, anarquista es terrorista ¿en qué quedamos? Y el paleo estalinista Haro Teoglen negó a ese socialtraidor el derecho a siquiera montar la pureza anarquista. Resulta que después de haberlos matado donde pudieron y durante décadas, ahora reivindican sus cadáveres. Bien sabido es que el ridículo ya no mata a nadie. Pues lo siento, pero yo veo en esas frasecitas, como en aquella que también levantó ampollas y según la cual disminuir los impuestos “es de izquierdas”, una manera torpe, sin duda, de entroncar con una corriente del socialismo europeo que quiere salir de la socialburocracia y del mito reaccionario del Estado-Dios, y es esa corriente, que puede llegar a ser liberal o algo parecido, la que me parece importante y positiva.

Salvando las distancias, que son inmensas, también puede decirse del PNV que tiene un pasado, no siempre luminoso, y tiene un futuro, lo lamentemos o no. Cuando yo defiendo la postura firme del Gobierno en relación con el terrorismo etarra y la dramática situación que ha creado en el País Vasco, jamás lo he considerado como una condena definitiva del PNV, ni su intención de hundirle en las llamas eternas del infierno. Condenar la política actual del PNV y de sus actuales dirigentes no es condenar al PNV para siempre jamás, sino, pienso yo, intentar por todos los medios democráticos y por lo tanto sobre todo electores, que dicha política cambie.

Además, y pese a que lo esencial, humana y políticamente, sea el terrorismo y condenable la postura oportunista de los dirigentes del PNV, en relación con ETA hay que repetir cuanto necesario sea que la, digamos, filosofía del PNV sobre el pueblo vasco, el más antiguo, noble, puro, santo pueblo de Europa y por lo tanto del mundo, es absolutamente intolerable.

Durante la cumbre de Biarritz, y mientras sus bárbaros intentaban incendiar Bayona, Arzalluz profirió esas grandilocuentes sandeces en el sur de Francia y si se creen los unos y los otros que han convencido a alguien entre los europeos de la cumbre o entre los vascosfranceses de la región se van a llevar un chasco. Aquel delirio ultranacionalista que se acompaña de una ambición de anexiones territoriales no tiene cabida en una España democrática ni en una Europa asimismo democrática, enemiga de racismos excluyentes y de proyectos dictatoriales.

Precisaré aún más mi opinión: si en una democracia, como yo la concibo, todos los delirios tienen derecho a expresarse y de hecho se expresan -¿no se presentan ritualmente a elecciones Falanges “revolucionarias y auténticas”?-, lo intolerable es que una minoría quiera imponer por la violencia y el terrorismo su propio delirio a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y esto vale tanto para España como para Europa y la coartada, según la cual Vitoria capital podría entenderse con Bruselas, capital de la UE sin contar con Madrid, no se tiene en pié.

En Biarritz estuvo Kostunica, el nuevo presidente serbio, y no Milosevic. Y si algunos criticamos la política de sanciones de la UE contra Austria considerándola exagerada e injusta, y al mismo tiempo nos inquietamos de la creciente aceptación por parte de esa misma UE de la dictadura nacionalcomunista serbia, las cosas han cambiado radicalmente gracias a los serbios en Serbia, desde luego, y al triunfo del sentido común en relación con Austria. Pero la moraleja es esa: la Europa que queremos construir es una Europa sin fronteras ni asesinos.

Evidentemente, presos de su delirio integrista, los nacionalistas vascos no van a cambiar porque así lo creamos necesario muchísimos españoles y la mayoría de los vascos. Pero frente a la firmeza del Gobierno y a una posible victoria electoral de los demócratas antiterroristas, puede, digo bien, puede que lleguen a la conclusión realista de que están en un callejón sin salida. O cuya única salida es la guerra. Pero si el Gobierno se raja todo se echará a perder. Esta es mi opinión pero no pienso matar a nadie si opina diferente.
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