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27 de Abril de 2001

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MUNDO CIENTíFICO

Los psicoestimulantes y sus adicciones

Por Carmen Fernández Ruiz

Hace unos días se ha sabido del aumento del tráfico ilegal de un medicamento muy peligroso pues su abuso constituye una toxicomanía. Nos referimos a la metanfetamina, compuesto derivado de la anfetamina que se utilizó por mucho tiempo por los especialistas como psicoestimulante y para bajar de peso.
Según ha advertido la Oficina Federal Suiza de la Salud Pública, esta droga está siendo fabricada en el sudeste asiático a pesar de que en muchos países se ha prohibido su producción. Por ejemplo, en España la Agencia Española del Medicamento, en cumplimento con la decisión de la Comisión Europea de marzo de 2000, determinó la retirada del mercado de algunos de los fármacos que potencian la pérdida de peso —entre los que se encuentran la anfetamina y la metanfetamina—. Fenfluramina, clobenzorex y anfepramona, son algunos de los medicamentos que se retiraron por contener estimulantes tipo anfetaminas como la metanfetamina.

La metanfetamina fue desarrollada a comienzos del pasado siglo a raíz de la anfetamina y fue usada originalmente en descongestionantes nasales y para combatir los estados gripales. Hace unos años existían criterios para el uso de esta droga, como el tratamiento de los trastornos de la atención, y para uso, a corto plazo, del control de la obesidad. Entre los medicamentos que provocan dependencia de tipo anfetamínico —es decir, efectos similares a la metanfetamina— está el metilfenidato de nombre comercial Rubifen.

En Japón, casi el 90 por ciento de todas las violaciones de leyes de control de droga están relacionadas con la metanfetamina. En Filipinas ha llegado a ser la droga más usada desde comienzos de los 90, mientras que en Corea, el abuso de la metanfetamina se clasifica en segundo lugar después del cannabis . La mayoría de los estudios en el Reino Unido sugieren que el abuso de las anfetaminas ocupa entre el segundo o tercer lugar. El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas en los Estados Unidos reporta que la tasa de abuso anual entre los estudiantes del último año de bachillerato fue tan alta como un 7 por ciento, lo que hace de las anfetaminas las substancias más abusadas después de los inhalantes y la marihuana. Por su parte, en Suecia, las anfetaminas es la segunda droga más abusada después del cannabis y se les atribuye casi la tercera parte de todos los arrestos relacionados con drogas.

En la actualidad, a diferencia de Europa, en algunos países la metanfetamina no es una droga prohibida como el LSD o la heroína pero su venta sin receta médica está prohibida y solo se dispensa por medio de recetas que no se pueden renovar. Ese producto actúa sobre el sistema nervioso y crea una fuerte dependencia psíquica: atraído por sus efectos euforizantes, el consumidor siente una necesidad imperiosa de conseguir nuevas píldoras, es decir, que se produce una fuerte y peligrosa adicción.

La metanfetamina es una droga estimulante adictiva que activa mucho ciertos sistemas del cerebro. Este fármaco se fabrica en laboratorios ilegales y vendido de forma clandestina se conoce por muchos nombres, tales como "speed", "meth" y "chalk" (anfetas, meta y tiza). El clorhidrato de metanfetamina consiste en cristales transparentes en pedazos parecidos al hielo, que se pueden inhalar al fumarlos y se llaman "ice", "crystal" y "glass" (hielo, cristal y vidrio).

Esta droga libera altos niveles del neurotransmisor llamado dopamina, que estimula las células cerebrales y mejora el estado de ánimo y los movimientos del cuerpo. También parece dañar las células cerebrales que contienen dopamina y serotonina, otro neurotransmisor. Con el tiempo, la metanfetamina parece reducir los niveles de dopamina, lo que puede resultar en síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson, un trastorno grave del movimiento.

La metanfetamina se toma por vía oral o intranasal (inhalación del polvo), se inyecta por vía intravenosa y se fuma. Inmediatamente después de la inhalación o la inyección intravenosa, el usuario experimenta una intensa sensación inicial de arrebato que dura algunos minutos y se dice que es sumamente placentera. El uso oral o intranasal produce euforia, es decir, un estímulo, pero no una sensación intensa. Los usuarios de este producto pueden convertirse rápidamente en adictos y usarlo con más frecuencia y en dosis cada vez mayores.

Su uso prolongado provoca insomnio, mayor actividad física, reduce el apetito, aumenta la frecuencia respiratoria. Además produce confusión, temblores, convulsiones, ansiedad, paranoia y agresividad. El consumo prolongado de la metanfetamina suele aumentar la frecuencia cardiaca y la tensión arterial y puede causar lesión de los vasos sanguíneos cerebrales, por lo que puede llegar a producir derrames cerebrales.
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