CRóNICAS REALES
Los holandeses
Por José Apezarena
Tengo para mí que los holandeses se han pasado con Máxima Zorreguieta, ya oficialmente prometida del heredero, Guillermo, con el que contraerá matrimonio a principios del próximo año. Lo que han puesto en práctica con ella recuerda un tantico viejos y crueles procedimientos inquisitoriales.
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Y todo porque la muchacha es hija de un ex-ministro (de Agricultura) de la dictadura argentina. Como si las culpas de los padres hubiera que cargarlas sobre sus hijos.
En mi opinión, el trato dispensado a la candidata resulta, indelicado y bastante impresentable. Entre otras cosas, han "obligado" a Máxima a realizar una declaración pública de respeto a los derechos humanos y de rechazo a lo ocurrido en su país de origen. También el padre ha formulado declaración semejante, pero a él no le servirá de nada: no fue invitado al anuncio de compromiso, y, lo que estimo más increíble, estará ausente en la boda de su hija, a la que tendría que haber llevado del brazo hasta el altar. En día tan señalado, la futura Reina comenzará su matrimonio con un dejo de amargura.
Y no puedo pasar por alto la zascandil actuación del primer ministro, Wim Kok, sometiendo a examen a la pareja. Como él mismo ha relatado, en los últimos meses ha mantenido con los novios "largas conversaciones", con un tema principal: "los graves acontecimientos —ha dicho Kok— que ocurrieron en Argentina". Bien está que el Parlamento deba otorgar visto bueno al compromiso del heredero, pero de ahí a levantar un tribunal de pureza de sangre y obligar a comparecer a los afectados…
Desde luego, si Guillermo y Máxima han llevado a buen término su noviazgo con todos estos zarandeos, es que se quieren de verdad. Digo yo.
En cuanto a la futura Princesa (y futura Reina), estimo que puede poseer condiciones personales, de formación, madurez y sentido de responsabilidad apropiadas. No hace falta recordar, entre otras cosas, que trabaja como alta ejecutiva de una acreditada entidad bancaria. Posiblemente se cumple el viejo principio (tan querido por doña Sofía) de que los esposos reúnan condiciones de "igualdad" entre sí. Simpatía y belleza de Máxima (que las tiene) al margen.
Por cierto que, si los holandeses fueran consecuentes con tan peculiar doctrina, de castigar en los hijos la conducta de sus padres, deberían mostrarse un poco más cuidadosos. No vaya a ser que —por ejemplo— se traiga a colación al Príncipe Bernardo (esposo de la Reina Juliana, padre la actual Reina y abuelo de Guillermo), pillado en el asunto "Lockheed", es decir, en el caso del cobro de comisiones por la compra de aviones de guerra a la firma norteamericana.
Visto lo visto, Máxima seguramente habrá considerado si le compensa ser Reina en un pueblo así.

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