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13 de Abril de 2001

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Los exámenes

Por Alicia Delibes

En España, hasta que se implantó la Ley General de Educación de 1970, conocida también como la Ley Villar, se realizaban varios exámenes oficiales que servían no sólo, como dicen algunos pedagogos, para estresar y torturar a los escolares sino también para que el Estado cumpliera con la obligación que tiene ante la sociedad de formar e instruir a los niños y jóvenes.
Este control se realizaba por primera vez al final de la enseñanza primaria con un pequeño examen en el que se exigía un dictado y una división. A lo largo de la secundaria había otros dos exámenes oficiales, las conocidas reválidas al terminar cuarto y sexto de bachillerato.

La Ley del 70 nació con la aspiración de modernizar y democratizar nuestras escuelas. Se adoptó, para ello, el sistema que estaba entonces de moda en la Europa occidental, el llamado “sistema comprensivo”: la misma enseñanza, el mismo centro y los mismos profesores para todos los escolares desde los seis hasta los catorce años.

Lo que no se entiende bien es porqué esa “comprensividad” tuvo que llevarse por delante todos los exámenes que hasta entonces se realizaban. Nada hubiera sido más lógico que mantener, al menos, una evaluación a los 14 años, al final de la E.G.B. y otra al final del bachillerato.

Resulta verdaderamente curioso que España, todavía bajo el régimen franquista, fuese uno de los países más avanzados y “progresistas” a la hora de llevarse por delante ese sistema tan tradicional como eficaz de evaluación que es el examen.

En Inglaterra, el sistema de las Comprehensive Schools conservó los exámenes oficiales, llamados O levels que tradicionalmente se realizaban a los 16 años, a los que simplemente se cambió el nombre, así como los A levels que se hacían a los 18 años antes de ir a la universidad. La Ley de 1988 añadió un examen al final de la enseñanza primaria y otro a los 14 años, en mitad de la secundaria obligatoria.

En Francia se examina, una primera vez al finalizar la enseñanza primaria, otra, al terminar la secundaria obligatoria a los 15 años (Brevet) y, una tercera, al finalizar el bachillerato (BAC)

En Italia, al final de la llamada Scuola Media, a los 14 años, un examen, con un profesor de la escuela y otro externo, determina el acceso al Liceo o a un Instituto de formación profesional. Para acceder a la universidad es preciso aprobar un nuevo examen oficial.

En Noruega, que tiene enseñanza integrada hasta los 16 años, se realizan dos exámenes oficiales, uno al terminar la etapa general obligatoria y, otro al terminar la segunda etapa que permite, o no, continuar estudios superiores.

El Alemania las cosas son radicalmente distintas porque nunca han aceptado el sistema integrador de otros países y han mantenido tres sistemas de escuelas distintos a partir de los 11 años. Los propios centros dan la autorización para pasar de curso y sólo al final del bachillerato hay un examen de carácter nacional, Abiturprüfung, que permite el acceso a la universidad.

Estos datos son recogidos por la red europea de información educativa, Eurydice, a la que España, uno de los 30 países que la integran, ha facilitado la información sobre su sistema de evaluación en los siguientes términos: “Los resultados y el progreso académico de los alumnos se toman en consideración en relación a sus capacidades personales. No hay pruebas estandarizadas en la ESO ni en el Bachillerato. Sin exámenes”.

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