Carrere d´Encausse disfruta de la fama de ser la mejor especialista en Rusia en lengua francesa. Quizá la afirmación resulte un tanto exagerada pero hay que reconocer que ha redactado algunos libros muy lúcidos de historia rusa que demuestran que su oficio ha ido aumentando y mejorando con el paso de los años. Si “El mal ruso” no pasaba de ser un entretenidísimo repertorio que, en apariencia, demostraba la propensión rusa a la violencia —tesis más que discutible por más que la obra fuera amena— su biografía de Lenin fue uno de los primeros intentos sólidos de abordar la figura del dictador bolchevique partiendo de fuentes desclasificadas a partir de 1991. Con todo, su obra de mayor interés fue su “Rusia y las nacionalidades” donde anunciaba el colapso de la URSS a consecuencia de las fuerzas centrífugas que albergaba en su interior. La tesis de Carrere d´Encausse era quizá discutible pero lo cierto es que fue una de las pocas historiadoras que comprendió, como Andrei Amalrik o Alieksandr Solzhenitsyn, que la URSS se vendría abajo. No está mal si tenemos en cuenta que años después en nuestros pagos Tusell insistiría en que la URSS sería una realidad que tendríamos que afrontar durante un milenio. El presente libro es un regreso de la autora al tema —en buena medida especulativo— del presente y el futuro de Rusia.
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