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2 de Febrero de 2001

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INDEPENDENCIA Y COMPETENCIA

Libertad de moneda en Guatemala

Por Martín Krause

En casi todo el mundo se festeja el día de los trabajadores el 1° de mayo. Pocas veces las razones presentadas por los líderes sindicales como motivo de ese festejo tienen realmente que ver con el verdadero bienestar de los trabajadores y muchas veces se relacionan más con los intereses de los dirigentes mismos.
Este año, sin embargo, habrá razones de festejo al menos en Guatemala. Sucede que el gobierno guatemalteco ha decidido reconocer la libertad de sus ciudadanos para manejarse con la moneda que deseen hacerlo. En efecto, según una ley aprobada por el Congreso y un decreto reglamentario recientemente emitido por el Ejecutivo, a partir del 1° de mayo se podrá realizar legalmente cualquier transacción comercial o financiera en otro tipo de moneda además del quetzal, como el pago de sueldos y salarios.

Probablemente los dirigentes sindicales de ese país y de otros no reconozcan en esto un motivo para festejar pero cometen en tal caso un gran error. Uno de los principales flagelos que sufrieron los trabajadores durante el siglo XX fue la destrucción de su poder adquisitivo, por medio de la emisión monetaria y la consiguiente inflación.

Como los salarios eran inflexibles a la baja, en buena parte como resultado de la misma acción de los sindicalistas y de los privilegios legales que estos extraen de los políticos, entonces los gobiernos encontraron rápidamente economistas que pudieron asesorarlos acerca de cómo lograr el mismo efecto en forma indirecta. Y no tardaron en comprender que la desvalorización de la moneda permite que los precios se ajusten mientras que los salarios quedan rezagados, o como decía Perón en uno de sus pocos comentarios económicos acertados, “los salarios suben por la escalera mientras que los precios suben por el ascensor”.

No tardaron los trabajadores en darse cuenta de este fenómeno, pero estaban atrapados por el monopolio de la moneda, por el curso forzoso de la moneda impuesto por el gobierno que los obligaba a recibir su paga en la moneda local. Los dirigentes sindicalistas, mientras tanto, nunca dirigieron su atención a este tema e intentaron mejorar la situación de sus miembros promoviendo ajustes de sueldos que siempre llegaban tarde.

Contar con una moneda estable es una necesidad vital. Para lograrlo, algunos economistas propusieron que era necesario otorgar “independencia” a la autoridad monetaria, a los bancos centrales. Estos, libres de presiones políticas, podrían dedicarse a mantener una moneda sana. Pero eso, en realidad, fue otorgar independencia a los banqueros centrales para que cometan los errores que quieran, dejando a los demás “dependientes” de tal resultado. Es decir, es independencia para unos pocos y dependencia para muchos.

La decisión que ahora toma el gobierno de Guatemala es exactamente lo inverso: otorga independencia a los guatemaltecos y vuelve “dependientes” a los banqueros centrales. Esto es así porque a partir de esa próxima fecha los guatemaltecos serán libres, es decir independientes, para usar la moneda que quieran, y no sólo en los salarios sino en otras transacciones como la compra y venta de inmuebles o vehículos, alquileres o cuentas bancarias y cualquier otra actividad de intermediación financiera. Los que quedan “dependientes” son los banqueros centrales porque ahora estos se encuentran manejando la oferta de una moneda que compite abierta y legalmente con otras, y como sucede cuando hay competencia abierta, dependen de que su producto sea aceptado por los consumidores.

Así, las monedas inferiores, como los productos y empresas malas, tienden a desaparecer. Este 1° de mayo, entonces, los trabajadores guatemaltecos podrán festejar su independencia y los banqueros centrales lamentarán perder parte de su monopolio.

© AIPE

Martín Krause es corresponsal de la agencia de prensa AIPE.
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