CRóNICA DE LA BUENA SOCIEDAD
La vida es puro teatro
Por Carlos Pérez Gimeno
Una semana marcada por acontecimientos teatrales. El primero fue el fallo y la entrega del XXX Premio de Teatro Mayte, uno de los más prestigiosos de nuestro país.
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Como es de rigor el conocido restaurante estaba totalmente a rebosar, no había ni una mesa ni silla vacía. Compartí mesa con mi querida Paca Rico, el buen humor de esta señora es admirable. Le pregunté de dónde había sacado ese collar a juego con pendientes de rubí y brillantes y me contestó que las tiene desde hace más de treinta años y gracias a su trabajo, y que en más de una ocasión los tuvo que empeñar pero que, afortunadamente, eso pasó a la historia. Guapa con un traje rojo del modisto Matías Montero.
Pero lo que de verdad me llamó la atención fueron los pendientes y sortijas de brillantes de Conchita Márquez Piquer, nada más y nada menos que de ocho quilates, a parte de la estola de chinchilla, llegó acompañada de su inseparable marido, Ramiro Oliveros y de su hija Conchitín Romero, magníficos pendientes largos de esmeraldas. ¡Lo que cunde la herencia de Doña Concha!
La cena estuvo como siempre muy agradable, perfectamente presentado por Paco Valladares y presidida por el Alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano y su señora, Eulalia López del Hierro. Como es costumbre en el trascurso de la cena se van nombrando a todos los finalistas y cada cierto tiempo se van nombrando a los eliminados hasta llegar al ganador que en esta ocasión recayó en la directora de teatro Mara Recatero, por la obra de Cyrano de Bergerac. Hasta ahí todo perfecto pero en el momento de pronunciar su nombre, el actor Manuel Gallardo, padre de la actriz Nuria Gallardo, nominada y eliminada en la primera vuelta, se levantó y comenzó a gritar ¡Tongo, tongo! La gente que allí estábamos nos quedamos estupefactos y en ese momento Ramiro Oliveros se abalanzó sobre él queriéndole increpar y llamándole de todo menos bonito. En ese momento, como si de Agustina de Aragón se tratara, su Conchita le detuvo al grito de ¡Ramiro, Ramiro!. Todo quedó en eso, afortunadamente, sin llegar a las manos.
Enma Penella, presidenta del Jurado dijo que nunca se habían amañado esos premios y la ganadora comentó que todo eso se debía a que ella personalmente a Manuel Gallardo le había tenido que despedir de la obra “Eloisa está debajo de un almendro” ya que el papel lo hacía muy mal. Total que esa fue la anécdota un tanto desafortunada de la noche.
Nada de eso pasó al día siguiente en el transcurso de una cena organizada para celebrar las 500 representaciones de la obra “Un embajador en apuros”, protagonizada por Pedro Osinaga y Rosa Valenty. Los dos estaban felices de haber trabajado juntos tanto tiempo ya que la obra desaparecerá en breve porque cada uno tiene otros proyectos. Pedro otra obra de Jardiel Poncela y Rosa, televisión.
El empresario Enrique Cornejo también tuvo unas palabras muy cariñosas para los dos y concluyó diciendo que le encanaría repetir la experiencia de nuevo con ellos ya que son unos actores buenísimos y que no ha habido ningún problema entre ellos.
Y ahora vamos a por la tercera... como en las sevillanas. “Achipé, Achipé” se llama la última obra escrita y dirigida por Antonio Ozores. Se pueden imaginar que es una comedia divertidísima interpretada estupendamente por Manuel Zarzo, Nicolás Dueñas, Lucia Bravo y su hija Emma Ozores, que está espléndida. En el acto estuve un rato largo hablando con mi gran amiga Inés Ballester, a parte de compañera en TV; con Concha Velasco que todo lo que tiene de gran actriz también lo tiene de gran persona. Lo de la venta de su casa lo lleva con bastante dignidad pero la mirada le delata, en fin “al mal tiempo, buena cara”. Trabajo no le falta.
Sara Montiel, recién llegada de Nueva York no quiso hablar del rumor que se comenta, de que anda por ahí con un cubano mucho más joven que ella. La manchega lo desmiente totalmente, pero parece ser que hay fotos que hablan por sí solas. Tiempo al tiempo.
Y como todo no va a ser teatro. Un poco de moda no viene nada mal. Acudí a la inauguración de la tienda, en Madrid, de la diseñadora venezolana Carolina Herrera, en pleno barrio de Salamanca. Ella no pudo asistir pero sí lo hizo su hija Carolina Adriana que sigue los pasos de su madre a parte de haber estudiado periodismo y ser una enamorada de los toros. Hasta ha hecho estudios sobre ese tema. Unos diseños preciosos tanto de hombre como de mujer.
Este fin de semana boda importante: la del duque de Noto, Pedro de Borbón y de Orleáns, Príncipe de las Dos Sicilias, hijo del Infante Don Carlos y de Ana de Francia con María Landaluce. Son padres de un niño. El padre de la novia muy amigo del Rey. Cazan juntos.
De momento yo me voy a la ópera, esta vez “Don Carlo” de Verdi. Una de sus obras más bonitas. Un elenco de lujo. Ya les contaré la próxima semana.

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