FIGURAS DE PAPEL
La verdadera vida de Sherlock Holmes
Por Rubén Loza Aguerrebere
Sherlock fue el tercer y último hijo de Siger y Violket Holmes, y vino al mundo el viernes 6 de enero de 1854, por la mañana, en la finca de “Microft”, en el Norte de Yorkshire (Inglaterra). Pero digamos, antes, que Siger Holmes se había casado el 7 de mayo de 1844, en St. Sidwell, con Violet Sherrinford. Su padre fue un militar notorio por sus actividades como explorador y naturalista, y su madre pertenecía a una familia distinguida y era parienta de artistas franceses.
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El primero de los hijos de los Holmes se llamó Sherrinford, y nació en 1845. El segundo, Mycroft, en 1847. El tercero, nuestro héroe, recibió el nombre de William Sherlock Scott Holmes.
Basándose en las informaciones desperdigadas, por aquí y por allá, en las novelas y los cuentos de Sir Arthur Conan Doyle, se ha confeccionado esta biografía totalizadora del más famosos de los detectives. El libro, que se lee de un tirón, fue escrito por W.S. Baring Gould y se titula “Sherlock Holmes de Baker Street”.
Veamos algunos detalles, sugestivos, de la verdadera vida del personaje imaginario. En 1854, como Siger se aburría en la campiña, decidió hacer un largo viaje con su familia. Así, el 7 de julio de 1855, embarcaron en el vapor “Lerdo”, rumbo a Burdeos. Luego visitaron Pau; permanecieron allí hasta mayo de 1858. Más tarde, se dirigieron a Montpellier, donde decidieron quedarse; pero la enfermedad del abuelo de Sherlock los llevó de nuevo a Inglaterra. El padre de Violet murió en el otoño de 1860.
Los Holmes se embarcaron nuevamente; esta vez rumbo a Rotterdam. Dos meses después estaban afincados en Colonia. Visitaron Italia, el Tirol y Salzburgo, y también pasearon por Viena, Dresde, Sajonia y Mannheim. Estos viajes dejaron, naturalmente, una huella indeleble en el joven Sherlock.
Las informaciones, minuciosas, no se refieren únicamente a esta auténtica leyenda literaria. Watson también ocupa un lugar importante en el libro, como sucedió en la vida del famoso detective. Digamos que el no menos notorio compañero de aventuras y su “evangelista”, al decir de Borges, se doctoró en Medicina en la Universidad de Londres, en junio de 1878. En noviembre de ese mismo año ingresó en el 5º de Fusileros de Northumberland como ayudante de cirujano, y embarcó hacia la India al empezar la guerra Afgana.
En setiembre de 1864 la familia Holmes había regresado a Inglaterra, y vivían en Kennington. Los hermanos Sherlock y Mycroft ingresaron, por aquella época, en un internado, y el mayor, Sherrinford, marchó a Oxford. Durante el invierno del año siguiente, Sherlock enfermó gravemente y la familia lo llevó a Yorkshire, donde ingresó como alumno externo en la escuela local. Dos años después, Sherlock fue a clases de esgrima con el maestro Alphonse Bencin, y en el verano de 1872 tomó clases del profesor James Moriarty. Ese mismo año, precisamente, Watson escogió la carrera de cirujano. En octubre de 1872, Sherlock ingresó en el “Christ Church College” de Oxford.
Sherlock Holmes comenzó a trabajar, según vemos en este delicioso libro, como detective consultor, en julio de 1877, instalándose en unas habitaciones alquiladas en Montague Street. No tenía demasiado trabajo, y se dedicó a leer y escribir. El 13 de octubre de 1879, un lunes, para ser más exactos, Sherlock hizo su aparición en los escenarios londinenses representando a Horacio, en “Hamlet”. Dos meses después se embarcó hacia Estados Unidos como integrante de la compañía “Shakespeareana Sasanoff”, en una gira de ocho meses.
A comienzos de enero de 1881, Watson, por su lado, buscaba un alojamiento, ni caro ni pretencioso. Holmes y Watson (que fueron presentados por Stamford en el Bar Criterion) visitaron juntos las habitaciones en esa famosa dirección, el 221 B de Baker Street, y la alquilaron.
Fue en marzo de este año, cuando Sherlock aclaró el famoso caso titulado “Un estudio en escarlata”, aunque, a esa altura ya había trabajado (desde agosto de 1880 a enero de 1881) en nueve asuntos muy complejos.
¿Otros datos curiosos del sustancioso libro de BarinGould? El 1 de noviembre de 1886, un lunes, Watson se casó con Constance Adams, una dama de San Francisco, y comenzó a trabajar en su profesión, en Kensington. Casi un año después, enviudó, y regresó al 221 B de Baker Street, donde Holmes continuaba trabajando como detective. Ahora su actividad era intensa. Veamos: entre el martes 25 de setiembre y el sábado 20 de octubre de 1888, resolvió el complicado asunto llamado “El sabueso de los Baskerville”, del cual dijo: “Entre quinientos casos de importancia capital en que he intervenido, no creo que haya ninguno con raíces tan profundas”.
Sherlock Holmes puso fin a su célebre carrera detectivesca a fines de octubre de 1903. Lo hizo para dedicarse a la apicultura y para escribir algunas obras que deseaba dar a conocer, yéndose a vivir a “Fulworth”, a ocho kilómetros de Eastbourne, en las colinas del sur de Sussex. Cada tanto, se veía con su amigo Watson. En su retiro, Holmes escribió, además de un importante tratado de investigación, un libro que consideraba como su obra maestra, titulado “Manual Práctivo de Apicultura, con algunas observaciones Sobre la Segregación de la Abeja Reina”.
El miércoles 24 de julio de 1929, murió el doctor John H. Watson. Y el legendario héroe de la literatura cerró sus ojos, en el 221B de Baker Street, el domingo 6 de enero de 1957. Tenía 103 años de edad.
Cuanto ignorábamos de Holmes está aquí, en este libro, erudito y ameno, sobre la verdad de las mentiras.
“Sherlock Holmes de Baker Street”, de W.S.Baring Gould, El Club Diógenes, Valdemar, 1999.