Otra inauguración de temporada lírica nos ocupa esta semana: la del madrileño Teatro de la Zarzuela, que ha arrancado con un programa dedicado al rey del cabaret de entreguerras: el compositor alemán Kurt Weill, de quien se conmemora el centenario de su nacimiento y que fue colaborador habitual e idóneo del dramaturgo Bertolt Brecht.
|
Tres Suites de François Dufault (1600-1970) y cinco de Jacques Gallot (1620-1690), compositores desconocidos por nuestros pagos, componen el programa que ofrece el cada vez más afamado laudista Monteilhet. Un registro de 1993 que se incorpora a la colección "Música en Versalles" de la serie barroca Veritas de un sello tan barroco como es Virgin. También barroca -y galante, y llena de momentos sublimes junto a otros exquisitamente banales- es la música que Monteilhet interpreta con solvencia (salvo en algunos pasajes virtuosísticos) y, ante todo, excepcional conocimiento del estilo. Tanto si se es un melómano inquieto a la búsqueda de nuevos repertorios, como si se es diletante que busca "música de fondo", este disco tiene mucho que ofrecer... a ambos.
Continúan apareciendo, en este año Bach, las reediciones de grabaciones de Cantatas de don Johann Sebastian dirigidas por el maestro británico John Elliot Gardiner al fabuloso Coro Monteverdi (en Bach, más fabuloso aún) y los English Baroque Soloists, que actúan con instrumentos de época. Por encima de la no demasiado generosa duración del disco (hubiera cabido otra cantata más) y de la incurable sosería vocal de los solistas (que técnica y estilísticamente son especialistas irreprochables), se impone la visión ora lírica, ora dramática, pero siempre viva de Gardiner, especialmente en la Cantata BWV 147 para la fiesta de la Visitación. No en todas las cantatas de esta serie está Gardiner tan entregado, así que hemos aprovechado este momento de inspiración para apuntarlo en nuestra lista de recomendaciones.
Otro maestro británico -que también le dio a los "instrumentos originales" y a la música antigua, con pésimas críticas en su momento-, sir Roger Norrington, continúa grabando las Sinfonías de Ralph Vaughan Williams (1872-1958) para Decca, y sigue haciéndolo excelentemente: desde Boult y Barbirolli, no se grababa un Vaughan Williams tan fresco y vivo. Si bien la Sinfonía nº 2 es una obra heterogénea y algo irregular, Norrington no busca "redimirla", sino que la ofrece en toda su variedad, acentuando coloridos y logrando una traducción muy atractiva. Las dos piezas de complemento son magníficas: las cuerdas de la Filarmónica londinense demuestran su clase insuperable en una traducción impoluta de la "Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis", y en la "Serenade to Music" destacan los 16 solistas vocales -4 de cada cuerda- entre los que nos encontramos auténticos lujos como Felicity Lott, Ann Murray, Yvonne Kenny, Antohony Rolfe-Johnson o Robert Lloyd.
Este disco se recomienda más por la música excelentemente seleccionada que contiene que por la interpretación. La orquesta y el director conocen plenamente a Sibelius y lo interpretan con muy buen nivel, pero hay que tener en cuenta que parte de esta música la han grabado nombres como Barbirolli, Karajan o Colin Davis con orquesta de primerísima línea. Järvi y su agrupación quedan atrás. Pero encontrarse "En saga" y "Tapiola", junto a los infrecuentes "Canción de primavera" y "El bardo", aderezados con cuatro fragmentos breves de la música incidental de "Kuolema" en un solo disco no deja de ser tentador. Si fuera un disco de serie económica -y es probable que no tarde demasiado en ser reeditado así- lo recomendaríamos sin pegas.