La Comisión de los Derechos Humanos de la ONU ha excluido, de su seno, a los Estados Unidos. Esta medida muchos la han considerado como una justa respuesta a la oposición yanqui a la propuesta de Kyoto, sobre los gases contaminantes. Como respuesta la Cámara de Representantes, elegida democráticamente, de los Estados Unidos ha decidido no pagar la deuda de 244 millones de dólares a la ONU. Sin duda para que este organismo internacional no caiga en pecado, pues como dice la Biblia: "No cocerás el cabrito en la leche de la madre." Claro que la ONU sigue reglas morales distintas, más multiculturales. Lo que es natural en una organización "multicultural".
Las razones que invocan algunos para justificar la exclusión es que en ciertos estados de la Unión, se practica con alegría la pena de muerte, de la que es ferviente partidario el mismo presidente de los EEUU. Pero no es probable que esta sea la razón, no hay que olvidar que bastantes miembros de la ONU son practicantes asiduos de la pena capital, sin ir más lejos China ha ejecutado más de 500 seres humanos en un mes y muchas veces públicamente, para la educación y regocijo del pueblo. Es que la moral actual de China no tiene ni la menos traza de moral judeo-cristiana, y dicho sea de paso tampoco budista.
Más de la mitad de los estados miembros de la ONU, consideran a la mujer como un ser inferior, que vale la mitad que un hombre, y en muchos de estos estados la ablación del clítoris está tolerada, como costumbre social. En algunos de ellos, por una sana tradición religiosa, se lapida a la adultera, y se amputan la mano al ladrón (callejero, no financiero).
Apenas el 10% de los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, tiene un régimen político democrático con libertad de prensa. Y donde el respeto de los derechos humanos está garantizado por la ley.
Para muchas personas la ONU es una fuente de moral y consideran que ese organismo es capaz de imponer orden en el mundo y corregir defectos sociales. Lo mismo que hay personas que creen que la UNESCO tiene algo que ver con la cultura y su divulgación.
La ONU se dijo en su fundación estaba destinada a impedir las guerras. Desde entonces ha habido más de mil y con millones de muertos. Y para la paz no ha servido para otra cosa que para ofrecer una mesa donde pueden reunirse los contendientes para firmar una paz que ha sido preparada en otros medios. La UNESCO hay que reconocer que ha salvado algún monumento de su desaparición, pero en la mayor parte de los casos sucedió lo que a los Budas odiados por los talibanes.
Estos organismos tienen sus funciones, que tratan de realizar, pero no son, ni pueden ser fuentes de moral. La asombrosa pluralidad de las morales de sus miembros lo impiden. Sus resoluciones son políticas sin más.
Si hay quienes piensan que lo que deciden los organismos internacionales (y multimorales), es moral, es que carecen de una moral propia. Y se les puede poner en un aprieto si se les pregunta ¿En nombre de qué aprueban o critican?. La respuesta nos daría la clave de la atracción que sobre el público ejercen ciertos programas de TV. En los EE UU se anuncia la emisión de una ejecución capital en TV, cosa que aquí se critica, y con razón, pero si se emitiese aquí batiría el record de audiencia, y si fuese precedido de una sesión de torturas en directo, sería el colmo del éxito. Y de esto no son responsables los dirigentes de las televisiones, es el publico.
Cuentan que en su regreso del exilio a París, Voltaire era aclamado por la muchedumbre, y un amigo que le acompañaba le dijo: "Estará Ud, contento por la cantidad de gente que le vitorea?" a lo que respondió Voltaire,: "Serian el doble si me llevasen a ser ahorcado".
¡Qué buen responsable de audiencia en una de nuestras televisiones hubiera sido Voltaire!