A la vista del anteproyecto de la nueva Ley de Universidades resulta un tanto exagerado el revuelo que se ha organizado alrededor de los puntos que hacen referencia al sistema de acceso a la Universidad.
El texto de la ley, sobre el que ya han llovido todo tipo de críticas y comentarios, dice exactamente: Anteproyecto de la Ley orgánica de Universidades 68. “Para el acceso a la Universidad será necesario estar en posesión del título de bachiller o equivalente” 69. Las Universidades, de acuerdo con la normativa básica que establezca el gobierno, previo informe del Consejo de Coordinación Universitaria, y, teniendo en cuenta la programación de la oferta de plazas disponibles, establecerán los procedimientos para la admisión de los estudiantes que soliciten ingresar en centros de las mismas, y siempre con respeto a los principios de igualdad, mérito y capacidad”
Resulta difícil deducir de aquí que “se quieran cargar la selectividad” o, que “lo que harán es poner muchas más selectividades además de una, o dos, reválidas”. Lo único que está totalmente claro es que para matricularse en un centro universitario será necesario estar en posesión del título de bachiller, algo totalmente obvio y que no añade nada nuevo a la anterior normativa.
Si se comparan las nuevas disposiciones con los artículos de la LRU que hacen referencia al asunto de la selectividad y que, textualmente, dicen: Artículo 25 Los requisitos necesarios para el acceso a la Universidad se regularán por Ley de las Cortes Generales Artículo 26.1 Corresponde al Gobierno, oído el Consejo de Universidades establecer los procedimientos de selección para el ingreso en los centros Universitarios 2. El acceso a los centros universitarios y a sus diversos ciclos de enseñanza estará condicionado por la capacidad de aquellos, que será determinada por las distintas universidades …
La diferencia está en que, según la nueva ley, ahora serán las Universidades quienes establezcan los procedimientos de acceso pero “de acuerdo con la norma básica establecida por el gobierno”, mientras que en la LRU se decía que el Gobierno, directamente, establecería dichos procedimientos.
El sistema de acceso, que ahora está vigente, fue establecido en posteriores decretos, las administraciones socialistas tuvieron que esperar a que estuviera preparada la reforma de la enseñanza secundaria. La LRU fue la primera de las leyes de educación del PSOE, no podía, por tanto, establecer el sistema de acceso de los alumnos a la Universidad antes de la elaboración de la LOGSE.
Según el anteproyecto de la nueva ley, las Universidades deberán cumplir las normas que establezca el Gobierno, mientras éste no establezca dichas normas todo lo que se diga o se hable no tienen más credibilidad que la que se le quiera dar a un rumor informativo.
De nuevo sucede que la ley de reforma de la Universidad precede a la de la enseñanza secundaria. Debe ser que el punto más conflictivo de nuestro sistema educativo fue y sigue siendo la reforma de esa enseñanza secundaria.