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6 de Julio de 2001

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EL MUNDO DEL CóMIC

La línea Max

Por David Jiménez Torres

La controversia se desató hace dos semanas, de nuevo por culpa de Joe Quesada (el chaval está que no para). ¿La razón? La noticia de que Marvel va a lanzar una nueva línea de cómics que llevarán el sello “sólo para adultos”: la línea Max.
La pregunta que ahora nos hacemos todos es: ¿Realmente era necesaria dicha línea? ¿Busca de verdad Marvel añadir diversidad a su oferta de cómics o sólo es una excusa para publicar sexo y violencia gratuitos? Como siempre, el fandom se ha dividido entre los que confían en los buenos oficios de Quesada y Axel Alonso (el editor de la línea) y los que consideran que es un truco para a) Conseguir que la gente se fije en la compañía, y b) Presentarse como una editorial más “seria”.

Lo cierto es que es loable el esfuerzo de Quesada de darle mayor diversidad a su compañía, que basaba su oferta en los superhéroes de toda la vida, por mucho que intentara tocar todos los aspectos del género. Era de esperar que la nueva línea constara de títulos no ambientados en el Universo Marvel que hemos conocido hasta ahora, sino que constituyeran su propia continuidad.

Pero Quesada ha cometido un gran error al declarar que las colecciones Max iban a estar protagonizadas por superhéroes ya existentes en la línea “light” (por llamarla de alguna manera). Esto plantea una cuestión: ¿qué necesidad hay de hacer historias para adultos con héroes que han triunfado en la línea “light” (con lo cual se vuelve a la cuestión de si los nuevos títulos tendrán violencia y sexo sólo por el morbo que suponen)?. Para averiguarlo, hay que mirar las colecciones que constituirán la línea. La mayoría son miniseries: una protagonizada por el irascible y siempre cabreado Nick Furia, otra por el olvidado Luke Cage (uno de los pocos héroes negros de Marvel) y otra por la nueva Viuda Negra, que destaca porque su guionista (Greg Rucka) dice querer explorar la influencia del sadomasoquismo en la heroína (eso, dénles razones a los medios de comunicación para que consideren también a los cómics un medio de pervertidos sexuales).

A priori las nuevas colecciones parecen éxitos seguros, sobre todo debido al prestigio de sus equipos creativos (Ennis y Robertson por Nick Furia, Richard Corben en Luke Cage y Greg Rucka y Greg Horn con la Viuda Negra). El que, tras estas colecciones, la línea Max sea capaz de encontrar su propia identidad (no resultar un mero plagio de Vértigo, la línea adulta de DC) y pueda mantener el interés de los lectores, depende de Quesada y Alonso. Esperemos que estén a la altura.
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