La actividad que en los últimos meses está desarrollando Hyundai hay que catalogarla de frenética y muy interesante desde el punto de vista estratégico. La prueba es que
su gama crece como la espuma y en los más variados segmentos como ocurre ahora con el de los todo terreno, una parcela que en el mercado europeo no tenían cubierta.
Y lo hacen con el Santa Fe, un "todocamino" de reciente factura que va a competir con los
TT recreacionales, un sub-segmento que cada día tiene más adeptos. El usuario tipo de un vehículo de estas características busca una imagen de TT y, aunque pueda parecer una contradicción,
más protagonismo en el asfalto que en el campo, aunque en este último escenario quiere una herramienta útil para pequeñas licencias en los recorridos off road.
AMPLIO Y BIEN ACABADOEl Santa Fe, la verdad, responde a todas estas exigencias. Para ello, utiliza un
chasis monocasco combinado con un moderno esquema de suspensiones y tracción permanente a las cuatro ruedas —sin reductoras— y, como envoltorio, descubre una atractiva carrocería de dimensiones más generosas que las de un
Toyota RAV-4 o un
Land Rover Freelander. De hecho, tiene una
longitud de 4,5 metros justos, superior a los 4,44 metros que en esta cota tiene el Freelander o a los 4,24 metros del modelo japonés.
Esto se traduce en un
interior bastante desahogado. En las plazas traseras, por ejemplo, se pueden acomodar incluso tres adultos y el maletero, además de espacio, ofrece unas formas muy aprovechables. De todos modos, lo que más nos ha llamado la atención ha sido el celo que ha puesto Hyundai en todos los detalles, mostrando una
calidad de terminación como nunca antes habíamos visto en un producto de la marca.
La funcionalidad del nuevo modelo también es evidente y dispone de los más variados huecos para guardar todo tipo de objetos, gafas, botes de bebida... con guanteras en la zona del copiloto, entre los dos asientos delanteros y en los paneles de todas las puertas.
Los
asientos posteriores, con respaldo reclinable, se pueden abatir de forma asimétrica en una proporción 60/40 y el portón posterior dispone de una luneta independiente a través de la cual podemos acceder al maletero sin necesidad de manipular el propio portón.
De las tres versiones disponibles, la más recomendable es la equipada con el
motor CRDi de 2.0 litros y 112 CV. Se trata de un
moderno Diesel que ha sido desarrollado por el especialista
Detroit Diesel y que dispone de las últimas tecnologías en este apartado. A saber,
inyección directa por raíl común y culata multiválvulas. El funcionamiento es muy equilibrado, con una respuesta tan suave como homogénea y una rumorosidad muy contenida para tratarse de un Diesel.
Los consumos, por su parte, se mantienen dentro de unos asequibles márgenes y en un uso normal las medias que hemos registrado en nuestra prueba nunca han superado los
9 litros a los 100 Km. CHASIS MONOCASCOEn cuanto a la definición del bastidor, y como ya decíamos al principio, éste es del tipo monocasco, mientras que la
tracción total permanente utiliza un diferencial central del tipo viscoso que reparte el par en una proporción 60/40.
En asfalto, la precisión de los dos trenes, equipado con un conjunto McPherson el delantero y un elaborado esquema multibrazo el posterior, permite muchas más licencias de las esperadas y los tarados de la amortiguación, aparte de brindar un buen confort de marcha, saben contener adecuadamente los balanceos de la carrocería.
En los recorridos "off-road", el Santa Fe encuentra las limitaciones lógicas de una configuración con sus características al
no disponer de ningún tipo de reductora. En pista rápida es donde mejor se desenvuelve e incluso permite practicar una conducción deportiva dada la ágil respuesta de su bastidor a la hora de abordar todo tipo de giros.
Disponible en la
única versión GLS, el equipamiento de serie es muy rico e incluye, entre otros accesorios,
doble airbag frontal, climatizador automático, llantas de aleación, frenos ABS, radiocasete con CD, retrovisores exteriores regulables eléctricamente, alarma antirrobo, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas y cierre centralizado con mando a distancia.
Por último, su precio de
3.975.000 pesetas le otorga una interesante relación valor/precio. La prueba es que un
Renault Scénic con el motor dCi de 105 CV o un
Land Rover Freelander con el motor 2.0 Td4 y también 112 CV son más caros, sobre todo este último que pasa de los 4,4 millones.