Esto se debe a que el ministro ha dicho que le interesa que los argentinos tengan la posibilidad de utilizar otras monedas, de aumentar su capacidad de elección, pero esto ha sido interpretado como una intención de modificar el respaldo del peso, que la convertibilidad establece será el dólar. Sin embargo, si tomamos al pie de la letra lo que hasta el momento ha dicho Cavallo esto no sería necesariamente así. En más de una oportunidad ha citado a Friedrich A. von Hayek y ha dicho que lo que plantea hacer es lo que propusiera en su momento el premio Nobel en Economía.
Tal vez para comprender lo que quiere el ministro sea interesante repasar lo que propusiera el economista austriaco, quien presentó sus ideas sobre el tema en dos trabajos:
Choice in Currency (Institute of Economic Affairs, Londres, 1976) y
Denationalisation of Money (Institute of Economic Affairs, Londres, 1978). La idea básica es que, si sabemos que obtendremos los mejores autos, o los mejores remedios, en virtud de la competencia que se genera en el mercado, también obtendremos la mejor moneda permitiendo la libertad de elección de los individuos, lo que motivaría la competencia para proveer moneda de la calidad demandada.
La propuesta de Hayek era que se permitiera la circulación de todo tipo de monedas, incluso monedas privadas, y como paso intermedio a esa situación sugería que se permitiera la libre circulación de todas las monedas europeas e incluso otras como el dólar o el yen, ya que los peores resultados se han obtenido del monopolio gubernamental de la moneda.
Esta propuesta presenta muchos “subtemas” interesantes para discutir, tales como los niveles de encajes de los bancos, la supervisión de los mismos, temas en los cuales Hayek era asimismo partidario de la libertad y la competencia, pero mantengámonos por el momento en la propuesta provisoria de permitir mayores grados de competencia entre monedas gubernamentales.
¿Se refería Hayek a algún tipo de canasta de monedas? Pues sí y no. En un mercado de monedas en competencia, Hayek imaginaba que habría monedas con distinto tipo de respaldo, ofreciendo por lo tanto, distintos grados de calidad a los consumidores: habría monedas respaldadas en oro, en otros metales, en otros productos, etc. Dentro de semejante variedad bien podría ser que hubiera una moneda respaldada por una canasta de bienes o de otras monedas. Pero lo importante no era eso sino la libertad de elección, ya que la solidez de tal moneda se vería evaluada en el mercado y sería aceptada o rechazada libremente.
¿A qué se refiere el ministro Cavallo cuando menciona que sigue la propuesta de Hayek? En principio, a facilitar la utilización de euros como una moneda posible más. Las ventajas para quienes comercian o invierten en esa moneda son obvias, ya que eliminan una parte del riesgo cambiario. Lo mismo podría hacerse con otras monedas, tales como el yen, o incluso el real brasileño, ¿por qué no?
¿Significa algo de lo dicho hasta aquí que el peso argentino pasaría a estar respaldado en una canasta de bienes? Pues no, el peso sería una moneda más para elegir. Claro, en algún momento quienquiera que administre esa moneda podría decidir cambiar su respaldo para incluir el euro u otras monedas, pero en tal caso habrá que ver cuál es la respuesta de los demandantes, asumiendo que éstos tengan libertad total de elegir entre ese peso y las otras monedas.
Por último, vale la pena destacar que un mercado competitivo en moneda, como en otras cosas, es un mercado abierto donde nadie tiene privilegio. Esto significa que para llegar a eso debería permitirse el uso de otras monedas para pagar impuestos, salarios y todo tipo de pagos.
Eso sí, el ministro sabrá que según la propuesta de Hayek, no habría encajes legales, la supervisión de los bancos la realizaría el mercado, no habría banco central y no habría política monetaria. ¿Hasta dónde estará Cavallo dispuesto a seguir a Hayek?
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AIPEMartín Krause es corresponsal en Buenos Aires de la agencia de prensa AIPE.