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29 de Junio de 2001

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PRUEBA DE LA SEMANA

Ford Mondeo Wagon 2.0 TDdi Ghia

Por Enrique González

Entre las nuevas berlinas medias familiares hay que prestar una atención especial al Ford Mondeo Wagon, un coche muy espacioso que con el motor Diesel de 115 CV se apunta también un tanto en lo que a economía de uso se refiere.
Es más amplio, cómodo y seguro que su ancestro, también dispone de una carrocería mucho más grande y atractiva, y su gama de motores ha subido muchos enteros, especialmente en la versión 2.0 TDdi probada que proporciona un interesante compromiso prestaciones-consumos. Los cambios, desde luego, se aprecian enseguida y en todos los órdenes. Con 16 y 5 cm más de longitud y de distancia entre ejes respectivamente, la carrocería familiar ensayada ofrece ahora un mayor empaque que antes, mientras que su diseño resulta muy atractivo, con especial atención en este caso al tres cuartos trasero que cambia por completo con respecto al de la berlina de la que deriva.

EL MÁS AMPLIO DE SU CLASE

Como no podía ser de otra forma, el incremento de todas las dimensiones externas tiene consabida repercusión en el aprovechamiento del espacio interior. En estas lides, el Mondeo Wagon es un coche que a nadie dejará indiferente. Las plazas traseras, por ejemplo, pueden alojar ahora a tres pasajeros con unas cotas de confort difíciles de encontrar en cualquiera de sus rivales.

El maletero, por su parte, ofrece una gran capacidad de carga cifrada en 500 litros y está en consonancia con el resto del conjunto para que los viajes en familia no se conviertan en una pesadilla a la hora de colocar y distribuir adecuadamente el equipaje. Además, el amplio portón y el bajo umbral de carga permiten un cómodo acceso a esta zona y añade varios huecos porta-objetos, cada uno con su cometido, que nunca vienen mal.

En cuanto a su terminación, la nueva generación del Mondeo está a un excelente nivel, como ya es tradición en la marca, un capítulo en el que nos sigue pareciendo superior al de otros familiares medios rivales.

Desglosado el continente, el contenido está a la altura de las circunstancias El motor Tddi ofrece, desde luego, muchas licencias y supera claramente a las antiguas unidades de 90 CV. La presencia de una inyección directa más un turbocompresor de geometría variable —dentro de poco se sumará un motor con alimentación por raíl común— elevan la potencia a 115 CV, una cifra que deja unas interesantes aceleraciones, suficientes para competir con los modelos más brillantes de su entorno en estas lides.

Otro aspecto interesante de esta mecánica es su baja rumorosidad, mientras que los consumos arrojan unos buenos resultados que permiten unas medias en el entorno de los 7,5 litros a los 100 Km.

ESTABLE Y SEGURO

Mucho nos ha gustado el comportamiento. En este sentido mantiene los mismos e interesantes niveles que su homólogo con la carrocería berlina. Las suspensiones son tan cómodas como eficaces, mientras que la capacidad de agarre al límite es sorprendente para un coche con su filosofía, pues no se descompone lo más mínimo.

Y lo más importante, se comporta igual de bien tanto en las carreteras de segundo orden como en los trazados tipo autovía o autopista, en una clara demostración de lo mucho que se ha trabajado en este apartado.

El equipamiento en cualquiera de las versiones disponibles contempla una copiosa dotación original, sobre todo en lo que concierne a la seguridad pasiva, montando airbags frontales, laterales y de cabeza, sin dejar de lado accesorios propios del acabado Ghia probado tales como las llantas de aleación, el climatizador automático, los elevalunas eléctricos en las plazas traseras o las ópticas antiniebla.

Por último, su precio de 3,8 millones no está nada mal si tenemos en cuenta sus convincentes argumentos y buen compromiso entre la destacable funcionalidad que aporta su amplia carrocería y el buen hacer del conjunto motor/bastidor.


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