Texto grandeTexto normal
Ideas Ir al contenido
2 de Febrero de 2001

En portada

Diálogos con Bioy CasaresPor Rubén Loza Aguerrebere
De la cloaca para el hombrePor Enrique Coperías
Cazafantasmas de InternetPor Fabián C. Barrio
Un invierno lleno de sorpresasPor Carlos Pérez Gimeno
Noticias de internetPor Fabián C. Barrio
El siglo de la mentiraPor Carlos Semprún Maura
Cuestión de gustosPor Julia Escobar
El alma en un cladogramaPor Jorge Alcalde
Recuperando a RodrigoPor Carlos de Matesanz
¿Cómo nació Carlitos?Por César Vidal
Mejoras para el Mazda MX-5Por Enrique González
Los Saboya proscritosPor José Apezarena
Caos, negocios y pájarosPor José Hermida
Moreno me pone negroPor Lucas Soler
El expedientePor José Ignacio del Castillo
Cazar la luzPor Antonio López Campillo
SietePor Rafael Escalada
Semana del 27 de enero al 2 de febreroPor I. González y Rosana Laviada

Suplementos

Compartir

Buscador

Google
Palabra (s)

REACCIONES ECONóMICAS

Europa evita el contagio de Estados Unidos

Por 203

Mientras la epidemia de las vacas locas europeas amenaza con llegar a Estados Unidos, el viejo continente se prepara para evitar el contagio de otra enfermedad: el desánimo económico del gigante norteamericano. Europa está mejor preparada que nunca para resistir el parón en el crecimiento de la economía estadounidense, dicen los expertos, porque entre otras razones ha aumentado el comercio interior entre los doce países de la zona euro y la dependencia de Norteamérica ya no es tan importante como antes.
Al contrario que en la década de 1990, en el nuevo milenio los tipos de interés van a la baja, los gobiernos están recortando impuestos, las empresas invierten cada vez más y Europa va a crecer más deprisa que Estados Unidos por primera vez en los últimos diez años. Mientras pierde fuelle la locomotora norteamericana, Europa va a tomar el relevo con un crecimiento económico previsto para este año del 2,3 por ciento, frente al 1,8 por ciento que se calcula para Estados Unidos: no está mal si recordamos que Europa creció el 3,5 por ciento y EEUU el 5,2 en el recién terminado 2000.

El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha sido claro en su última intervención: la economía de Estados Unidos está cerca del crecimiento cero y la desaceleración es más rápida de lo previsto, por lo que ha bajado de nuevo medio punto el tipo de interés hasta el 5,50 por ciento. Algunos creen que esto no es suficiente y no descartan una nueva rebaja de los tipos si la situación no mejora, incluso no se descarta que la Reserva Federal vuelva a actuar sin esperar a su reunión formal, como hizo el tres de enero de este año.

La última rebaja de tipos decidida por Greenspan responde también al hecho de que la inflación estadounidense está bajo control y esta relajación monetaria no representa ninguna amenaza, por el momento, mientras ayuda a no estropear el estreno de la presidencia de George W. Bush. Sin embargo, los economistas recuerdan que a nadie le interesa que la economía norteamericana siga postrada al borde de la recesión, pero calculan que el notable frenazo económico del primer semestre no se repetirá en el segundo y el optimismo volverá antes de final de año.

Los mercados están de acuerdo en que el fuerte bajón de la Bolsa ha afectado negativamente a las economías familiares en todo el mundo, porque el llamado “efecto riqueza” se ha transformado en lo contrario tras la caída de cerca del 40 por ciento de los índices tecnológicos a partir de marzo de 2000. Aquí también Europa está mejor preparada, ya que la capitalización bursátil de todas las acciones cotizadas en los mercados europeos representan el 80 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 139 por ciento en Estados Unidos.

Esto quiere decir que la caída de valor de las acciones ha representado un valor del nueve por ciento del PIB en la zona del euro, frente al 26 por ciento para los inversores estadounidenses, mientras que los beneficios empresariales han resistido mejor en el viejo continente que en el nuevo a esta corrección de las cotizaciones bursátiles.

Los beneficios empresariales del año pasado se han mantenido planos a duras penas en Europa, pero en Estados Unidos han bajado, por lo que los gestores de fondos de inversión planean aumentar el peso en sus carteras de los valores europeos y recortar la parte dedicada a acciones de empresas de Japón y Estados Unidos. El frenazo económico en este último país afecta a las exportaciones europeas a esa zona, que representa el 18 por ciento del total, pero las empresas europeas no están preocupadas, porque si se reduce esa cantidad, siempre pueden encontrar mercados alternativos para venderles lo que los norteamericanos dejen de comprar.

Sin embargo, la economía europea no puede vivir sin algún impulso adicional para no caer en el marasmo que aqueja a nuestros socios norteamericanos, pero los economistas tienen respuesta para todo y anticipan descensos de tipos de interés en la zona del euro. Es cierto que el Banco Central Europeo (BCE) es un celoso guardián de la ortodoxia monetaria y no quiere bajar el precio del alquiler del dinero mientras exista la menor amenaza de que la inflación puede desbordarse.

Los últimos datos son esperanzadores: no sólo ha bajado el precio del petróleo, sino que los precios de producción del sector industrial también están bajando en toda Europa, por lo que los productos finales serán más baratos. La inflación de los doce países del euro en diciembre se ha relajado al 2,6 por ciento de media, frente al récord del 2,9 por ciento alcanzado en noviembre: todavía lejos del límite del dos por ciento fijado por el Banco Central, pero por lo menos ya se encamina hacia la dirección adecuada.

La consecuencia es que el BCE bajará el tipo de interés (actualmente del 4,75 por ciento) más pronto o más tarde, pero los economistas han puesto como límite el primer trimestre del año: la mayoría apuesta por un recorte de 0,25 puntos.

En cuanto a los países que todavía se mantienen apartados del euro, como el Reino Unido, los expertos cifran la exposición del sector bancario en créditos a empresas de Estados Unidos en unos 110.000 millones de dólares, equivalente al ocho por ciento del PIB británico, lo que les reportará pérdidas de mil millones de dólares este año debido al menor ritmo económico en el otro lado del Atlántico.

Mientras tanto, el euro ha recuperado parte del terreno perdido frente al dólar el año pasado y podría situarse en breve en 96 centavos y, según las previsiones de los expertos, veremos la paridad con la divisa norteamericana antes de que termine el año: cada vez nos parecemos más a Estados Unidos y la moneda no iba a ser una excepción.
RSS © Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
    Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899