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30 de Septiembre de 2000

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FUEGO AMIGO

ETA

Por Antonio López Campillo

Por lo general tenemos una fe, de carbonero, en las estructuras jerárquicas, piramidales, que nos sirve para interpretar lo que sucede. Tiene su raíz en nuestra experiencia biológica; al cortar la cabeza a un ser vivo se acaba con su existencia. La guillotina es el ejemplo mecánico evidente de la importancia de esta fe; lo biológico condiciona lo político. Pero muerto el perro no se acabó la rabia, pues seguía existiendo el virus Lyssavirus, que la producía.
El asesinato de un presidente de los Estados Unidos, apenas repercutió en el funcionamiento de esa nación. El cambio periódico de presidente, en los países democráticos, no destruye la estructura del estado. Es la superioridad del grupo, tribu, partido o nación, sobre el individuo, en cuanto capacidad de supervivencia, de adaptación a las alteraciones del medio. La teoría de las poblaciones fue un gran avance en la comprensión del funcionamiento del mundo biológico.

ETA es un grupo, un partido, una “población” de individuos, por emplear el término biológico. Esto parece que lo sabe todo el mundo. Pero lo confirma el que cada vez que “cae” la cabeza, la dirección de ETA, ésta organización sigue actuando. Lo que significa que es una “población” bien estructurada y con un cierto grado de autonomía. Este ultimo punto no es aceptado por la mayoría de los ciudadanos de este país, incluidos los dirigentes de casi todos los partidos, que hacen de la negación de esta realidad uno de los ejes de su actuar contra el terrorismo.

El rechazo, general, de la autonomía de ETA, es evidente en el empleo del termino “banda” para calificar ese grupo terrorista. Es un modo de minimizar su importancia. Banda, según el diccionario de la Real Academia, es una porción de gente armada. Se reduce ETA su “banda” de individuos armados, a su “departamento” de acciones violentas, de puños y pistolas (y explosivos). ETA es algo más importante, inquietante y peligroso que una “banda” de pistoleros.

La simple lectura de la prensa nos informa que hay unos 100.000 votantes de EH, que es la expresión publica, legal, de ETA. Esto significa que una masa relativamente importante, para la población del país vasco, está de acuerdo con los objetivos y los métodos de ETA. Posiblemente el 10% de esos votantes son capaces de hacer algo más que votar. Son, sin duda, probables participantes de la red logística de ETA, de la recogida y transporte de fondos, informadores, encargados de acoger y facilitar la circulación de militantes comprometidos, así como la captación de nuevos. En este 10% hay una gradación en la participación que va del más simple servicio logístico a la incorporación al grupo activo, a la propia ETA. Al número de adultos, los votantes, hay que añadir los cientos de jóvenes “jaraneros de calle”, que forman, realmente una verdadera escuela de terrorismo, con trabajos prácticos incluidos.

Esa masa de ciudadanos es la que confiere a ETA el 99% de su autonomía. El apoyo de los otros partidos nacionalistas, en este terreno, es más bien secundario, simbólico. Podría decirse que es a través de su brazo político, EH, y sus votos en el parlamento vasco, como ETA influye en los partidos nacionalistas. El peso político de esta relación, entre grupos políticos lo tiene ETA y no la inversa. No hay que olvidar que a los votos parlamentarios de EH se añaden las balas y los explosivos de ETA, que no son factor desdeñable.

Tratar de aislar políticamente a ETA es una necesidad política, pero posiblemente de una eficacia real sobre las acciones terroristas más bien débil. Recordemos que ETA es un movimiento clandestino violento, es decir que actúa al margen de la vida política democrática, aunque la perturbe seriamente con sus acciones. Clandestino, es, según el diccionario, lo que se oculta, lo que se esconde. Sin duda todo movimiento clandestino es un movimiento que necesariamente se tiene que “autoaislar” para poder existir.

ETA surgió como una escisión del PNV, no tenía EH y en una época donde las leyes contra el terrorismo eran mucho más duras, a pesar de todo prosperó y está ahí.

El asunto ETA es muy grave y requiere una atención extrema. Los profesionales de todos los oficios dicen que cada tarea requiere los instrumentos adecuados a ella, no saber elegirlos conduce, irremediablemente a la chapuza.
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