MUNDO CIENTíFICO
El yogur y sus propiedades curativas
Por Carmen Fernández Ruiz
Hace aproximadamente un par de semanas expertos de todo el mundo han participado en México en el V Simposio Internacional de Nutrición. En este congreso se difundieron las virtudes de los denominados alimentos fermentados, como la cerveza, el vino y el yogur. Sin embargo, este último producto acaparó el debate de numerosos especialistas que actualizaron sus investigaciones y conocimientos sobre su beneficio.
|
Este alimento, según investigadores del Centro Naturista Tierra en Chicago tiene su origen en Mesopotamia hacia el año 5000 antes de Cristo. La palabra es de origen turco por lo que se considera que su correcta escritura no es yoghourt ni yogurt, sino yogur. Su consumo se generalizó a partir de finales del siglo XIX. Precisamente el Premio Nobel de 1908 Ilya Metschnikoff demostró que el consumo de grandes cantidades de este alimento era el responsable de la longevidad de los búlgaros.
Este producto lácteo aporta calcio, proteínas y carbohidratos. Además mejora la calidad de vida de personas con cáncer y estimula el sistema inmune por lo que es indicado por los especialistas en algunos casos de alergia. Según expertos del General Nutrition Center, en New Jersey, desde el punto de vista nutricional el yogur es igual a la leche, pero por su fermentación presenta ventajas: es digestivo y ayuda a contrarrestar la diarrea, la gastritis y el estreñimiento.
El yogur contiene microorganismos vivos —Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus— que participan en su elaboración de fermentación y son capaces de combatir infecciones e impedir el desarrollo de bacterias nocivas para el organismo. Además, después de un tratamiento con antibióticos se recomienda la ingesta de yogur para reconstituir la flora endógena intestinal, o sea, mejorar el equilibrio microbiano natural del organismo, perdido en parte por la acción del antibiótico.
El valor nutricional de este alimento lo hace muy recomendable para todos, especialmente los niños, las embarazadas y los ancianos para un correcto funcionamiento de sus funciones orgánicas en estas etapas tan importantes de la vida. Por ejemplo, durante el embarazo es importante la ingesta del yogur pues este aporta energía, vitaminas, ácido fólico y fósforo, requerimientos que son necesarios para el desarrollo satisfactorio del feto.
Además, el yogur es uno de los productos clave en la dieta de los ancianos por su textura cremosa que se hace beneficiosa en un sector que suele tener deficiencias nutricionales a causa de los malos hábitos dietéticos o la masticación deficiente. Así lo sostiene el presidente de la Junta Directiva Plenaria de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), José Manuel Ribera, que considera necesario introducir el yogur en la dieta de las personas mayores para mejorar su calidad de vida.
Por su parte, según el catedrático de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, Manuel Bueno, para evitar el riesgo de padecer osteoporosis —disminución fisiológica del hueso— debe alcanzarse un pico de masa ósea adecuado durante la infancia, por lo que los niños han de tener una dieta saludable, que debe incluir diferentes productos lácteos, como los yogures.
Aparte de estos usos, científicos de todo el mundo están estudiando la aplicación del yogur en el tratamiento de algunas enfermedades dermatológicas como la soriasis y en la prevención de algunos tipos de cáncer principalmente los relacionados con el aparato digestivo.
Unir la alimentación a la salud es uno de los retos de los investigadores del campo de la nutrición. Así lo ha manifestado José María Cobo, de la multinacional francesa Danone, que participó en el Simposio Internacional de Nutrición; “los productos fermentados como el yogur forman parte de la nueva filosofía del alimento, ya que hasta hace 20 años lo más importante de un producto era llenarse, después que nutriese y ahora no sólo tiene que nutrir, sino también suplir, es decir, han de ser funcionales.”

© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899