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13 de Abril de 2001

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MéXICO

El gasto, medida de la carga fiscal

Por Luis Pazos

Durante los últimos 25 años, el gobierno mexicano ha incorporado tributos, artículos y reglamentaciones con el objeto de recaudar más; sin embargo, todos sus intentos, terrorismo fiscal, amenazas y exceso de reglamentación no han servido para aumentar los ingresos fiscales con relación al PIB. El sistema fiscal mexicano está entrampado entre altas tasas de impuestos y una baja recaudación.
Los gobernantes optaron por el camino fácil de acudir al déficit presupuestal para recaudar impuestos ocultos, vía inflación y aumento de tasas de interés. Si en realidad queremos saber cuál es la carga impositiva total del pueblo mexicano, no la midamos sólo por medio del Impuesto Sobre la Renta, el IVA o a los impuestos especiales, sino por el gasto total del gobierno. Quien en realidad esté preocupado por reducir la carga fiscal, no debe gritar únicamente contra el IVA en las medicinas o los alimentos, medida que yo también cuestiono, sino contra el gasto excesivo y deficitario.

Cualquier ciudadano conocedor de los principios económicos, si quiere ser congruente con su posición de rechazar más impuestos, debe pedir un menor gasto público, pues oponerse a una mayor carga fiscal y a la vez solicitar más gasto denota una completa ignorancia. Y apoyar un mayor déficit presupuestal necesariamente nos conduce al impuesto inflacionario y a mayores tasas de interés.

Además de exentar de IVA a los alimentos y medicinas básicas, reducir la tasa general de IVA y del ISR, ampliar la base y terminar con los regímenes de excepción, para que la próxima reforma fiscal signifique un avance estructural en favor de los ciudadanos, hay que garantizar el equilibrio presupuestal y abolir por ley el déficit.

Si la próxima reforma del fisco no incluye un freno legal a los impuestos ocultos en los déficit presupuestales, no se puede considerar que va en beneficio de la sociedad. En el último cuarto de siglo, la principal causa del empobrecimiento de millones de ciudadanos no ha sido los impuestos abiertos, sino los escondidos, derivados del déficit presupuestal: inflación, devaluación y altos intereses.

© AIPE

Luis Pazos es director del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa de México.
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