Los muertos no valen lo mismo en lugar que en otro. Por lo menos eso es lo que parece que hace la prensa. En un punto, y con toda razón, da cuenta de la muerte de seres humanos, poniendo en evidencia la crueldad del hecho, pues las víctimas, niños en su mayoría y que solo estaban armadas con palos y piedras, eran muertos a tiros por hombres armados, por militares.
En otros momentos la prensa da la noticia, breve por lo general, que un grupo de hombres armados mata a tiros o a machetazos hombres, mujeres y niños, inermes.
En el primer caso se trata de la lucha entre judíos y musulmanes, en el Próximo Oriente, en el segundo de disensiones entre musulmanes, buenos y malos. En los dos casos se trata de la misma acción: la Yihad, la Guerra Santa. La Yihad significa esfuerzo, en la vía de Dios, y es para los musulmanes un deber colectivo, y tiene como objetivo, en principio, el establecer la ley de Dios, lograr la extensión del Islam o defenderle si se trata de disminuir su extensión territorial, todo por la acción armada. Se lucha contra los infieles y contra los malos musulmanes. En Palestina y en Argel, sin olvidar Afganistán, la Guerra Santa está justificada, desde el punto de vista musulmán ortodoxo.
Según la prensa de estos días en Palestina han muerto, desde el comienzo de la Intifada, el 28 de Septiembre, 292 palestinos musulmanes. Una media de cien por mes. La misma prensa dice que en Argelia durante el mes sagrado del Ramadan, 220 musulmanes, más de la mitad mujeres y niños, han muerto a manos de otros musulmanes, estos últimos verdaderos ortodoxos. De donde se deduce que para matar musulmanes, los propios musulmanes tiene una capacidad mortífera doble que el ejercito israelí.
Periodísticamente es más importante Palestina que Argel, el numero de víctimas pesa menos que otras opciones…