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29 de Junio de 2001

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Don Miguel y el segundo principio

Por Antonio López Campillo

En una conferencia pronunciada en 1959 y en un libro posterior de 1963 el científico y literato inglés Charles P. Snow denunció la separación entre los saberes científicos y los artísticos, en particular los literarios. El título de la conferencia y del libro definen bien su posición: Las Dos Culturas. Hay en realidad dos culturas. Los desarrollos de las ciencias han sido rápidos en el último siglo y sus resultados, que dan cuenta de cómo funciona el mundo, no han sido integrados en lo que se puede llamar la cultura general. Los literatos en su hacer se basan en una cultura literaria y artística, que a lo más tiene residuos del saber científico del siglo XVII. Por otro lado los científicos su cultura se reduce a la escucha de música y lectura de novelas, y no siempre. Hay una fractura cultural entre científicos y literatos. Y buena parte de este foso se debe a la poca atención que prestan los científicos a las tareas de divulgación de sus conocimientos. Hay dos culturas.
Snow decía que un literato que ignorase el Segundo Principio de la Termodinámica, es el equivalente de un científico que desconociese la obra de Shakespeare, en español diríamos Cervantes, es decir un ignorante de su cultura, en la que vive.

La Termodinámica es un saber científico que se ocupa de las transformaciones de la energía en todas sus formas, esta rama de la ciencia se funda en unos pocos principios, no son más que resúmenes de la experiencia humana sobre los cambios de la energía en los fenómenos físicos. El Primer Principio nos dice que la energía se conserva. Es una ley fundamental, pues en el estudio de un proceso físico o químico la energía al principio tiene que ser igual a la del final del proceso, de no ser así es que hay algo que se ha escapado al investigador y al buscarlo se suele encontrar una partícula nueva o una reacción desconocida, que se llevó la energía que faltaba. Este principio es un poderoso instrumento de investigación.

El Segundo Principio nos dice que en la naturaleza hay una disimetría fundamental: los cuerpos calientes se enfrían, nunca un cuerpo a temperatura ambiente se calienta a una temperatura superior espontáneamente, las peras se caen del árbol, nuca se ha visto a una pera subir, espontáneamente, al árbol. La energía no se pierde, se degrada. Una parte de la energía deja de ser utilizable. Es de Perogrullo, cuerpo caliente cuando se enfría ya no puede calentar, una parte de su energía a pasado al medio calentándolo ligeramente y ya no puede caldear. La cantidad de la energía es la misma, pero está degradada, ya no podemos utilizarla para calentar, ya no sirve para calentar. El cuerpo caliente ya está a la temperatura ambiente, y sin diferencia de temperatura no hay procesos En el planeta Tierra se recibe una gran cantidad de energía, parte de la que pierde el Sol, y que es la que permite la vida, es una energía de alto valor utilizable. Este principio nos dice por qué las cosas envejecen y no vuelven atrás, los procesos, lo dice el Segundo Principio, son irreversibles, a lo menos en este bajo mundo. El Segundo principio nos dice muchas cosas, como el Quijote, pero para sacar ese jugo hay que conocer ambas cosas, el Segundo Principio y el Quijote.

Decía Snow que hay dos culturas, hoy por lo que se oye, se ve y se lee parece como si ya no hubiera cultura, acaso lo que hay que hacer es que junto a la divulgación de los saberes científicos, se divulgase literatura filosofía y poesía. Puede ser que en vez de hablar del Principio se debería haber empezado por decir algo de don Miguel.
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