ARTE Y ESPECTáCULO
Don Juan Tenorio
Por 136
Don Juan Tenorio tiene el mes de noviembre como cita ineludible con la escena española. En este año 2000 la cita es doble en Madrid, hay dos Don Juan a escasos 50 metros de distancia uno del otro. Uno está en el teatro Español dirigido por Gustavo Pérez Puig y el otro en el teatro de la Comedia dirigido por Eduardo Vasco. Son esos anacronismos culturales de la administración. Que dos teatros públicos, uno dependiente del Ayuntamiento de Madrid y el otro dependiente del Ministerio de Cultura, compitan por llevarse la honra y la gloria del Burlador de Sevilla. Bueno lo que permite es la comparación entre un trabajo clásico, en el Español, con otro contemporáneo, en la Comedia, sobre un mismo texto salido de la misma pluma de José Zorrilla.
|
Don Juan Tenorio lo escribió José Zorrilla hace 161 años. Son muchos años. Su texto teatral es anacrónico hoy en día. Es una obra menor, llena de errores cronológicos está llena de versos hechos ripios. Sin embargo se ha convertido a través del tiempo en un texto idóneo por su pura teatralidad que funciona estupendamente y que forma parte del imaginario colectivo.
Debe ser que su:
“Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo a los claustros escalé...”
sigue impresionando como cuando se añade eso de:
“Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
la justicia burlé y
a las mujeres vendí...”.
Don Juan Tenorio no es patrimonio exclusivo de José Zorrilla. Parece que el primero fue “El Burlador de Sevilla” de Tirso de Molina y hay música con el “Don Giovanni” de Mozart en 1787,hay un Molière que también lo trata, hay un Goldoni en el siglo XVII, hay un Gregorio Marañón que lo define de un modo psicológico y hay un cineasta culto que se llama Gonzalo Suárez que hace un “Don Juan de los Infiernos” y un teatrero andaluz que se llama Salvador Tavora que construye su “Don Juan de los Ruedos”. Y hay un Valle-Inclán y un Lord Byron, y... muchos más ya que este personaje es un mito, más bien es un arquetipo.
El Tenorio es un personaje del teatro convertido en una leyenda. Es enamoradizo, es frívolo, es burlón, es calavera. Es muchas cosas al mismo tiempo ya que es un fanfarrón. Por eso permite que haya una versión clásica, en el teatro español con Juan Carlos Naya y Ramiro Oliveros poniendo el texto y la puesta en escena en el Barroco. El otro, en el Teatro de la Comedia, es Ginés García Millán es romántico y más actual. Aunque los dos nacen de la misma persona tienen lecturas diferentes.
La representación en noviembre, en el día primero, en el día de los difuntos parece que busca con esta obra de teatro que funcione el carácter “moral” y que se sea ejemplar las cosas que le pasan al hombre que se atreve a jugar con los hechos que son correctos y están universalmente reconocidos. En su día cuando se construyó la tradición decían que era un transgresor. Hoy lo que es y resulta a pesar de todo, con sus versos y ripios, es un frívolo. Es puro teatro de tradición sin sentido ni contenido. En fin.

© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899