Quien lee o escucha esas noticias a la ligera puede agradecer a esas organizaciones su preocupación por evitar la explotación de los trabajadores iberoamericanos por inversionistas extranjeros; sin embargo, el conocedor de los asuntos económicos y políticos internacionales sabe que los verdaderos motivos de las organizaciones norteamericanas que promueven huelgas en América Latina y denuncian supuestos excesos de las maquiladoras con boicotearlas, pues representan una competencia para las empresas que ocupan personal afiliado a sus sindicatos en Estados Unidos. Es decir, su objetivo no es la defensa de los trabajadores sino cerrarle las puertas a la competencia extranjera.
Desde hace años en Honduras, Guatemala, El Salvador y otros países centro y sudamericanos ha estado muy clara la intervención de organizaciones sindicales norteamericanas para alejar a las maquiladoras de nuestros países por considerarlas "competencia desleal".
Varios de los grupos que denuncian transgresiones a los derechos humanos por las maquiladoras que exportan a los Estados Unidos, instaladas en Iberoamérica, también promovieron y magnificaron el conflicto chiapaneco. Sobre la base de supuestas violaciones a los derechos humanos de los guerrilleros y de los indígenas pidieron al Congreso de Estados Unidos en 1994 la derogación del Tratado de Libre Comercio. El mismo día que empezó a funcionar el TLC, que implica un mayor flujo de mercancías de nuestros países hacia los Estados Unidos, cientos de grupos internacionales que se presentaron como defensores de los derechos humanos, se encargaron de internacionalizar el conflicto chiapaneco, al que presentaron como ejemplo de violación de los derechos humanos en México.
Al asustar a las maquiladoras y a los inversionistas, esas supuestas organizaciones de derechos humanos sólo logran condenar al desempleo o a bajos salarios a cientos de miles de trabajadores, que teóricamente dicen proteger.
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AIPELuis Pazos es
director del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa de México