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ASUNTOS EXTERIORES

De Varsovia a Bagdad

Con frecuencia se oyen comentarios condescendientes, e incluso irónicos, acerca de la presencia militar española en Irak en colaboración con el Ejército polaco. Conviene por tanto recordar algunas cosas acerca del alcance y el significado de la presencia del Ejército polaco en Irak.

Durante la guerra, el gobierno polaco contribuyó a la liberación de Irak y al derrocamiento de Sadam Husein con un barco encargado de tareas logísticas, una unidad especializada en la lucha contra las armas químicas y, sobre todo, el cuerpo de elite de las fuerzas especiales polacas. Este grupo se llama GROM, y es un poco el equivalente a los GEO españoles. GROM, en polaco, quiere decir TORMENTA. Es un grupo creado hace relativamente poco tiempo, en 1991, poco después del derrumbamiento del Muro de Berlín. Polonia recibió entonces amenazas de grupos terroristas islámicos por la ayuda prestada por el gobierno a un grupo numeroso de judíos que se estaban trasladando de la Unión Soviética a Israel. GROM fue la respuesta a esta amenaza. Es uno de los escasos cuerpos especiales que cuenta con mujeres en sus efectivos.

GROM se ganó una sólida reputación en los Balcanes, cuando fue la primera unidad militar que arrestó a un criminal de guerra. Luego su participación en las operaciones de ayuda humanitaria a Haití le ganó el reconocimiento del Ejército y la administración norteamericana. GROM es la única unidad militar extranjera que ha sido distinguida con la “Army Commendation Medal”, una prestigiosa condecoración concedida por Estados Unidos (“Thunder in the Gulf”, de Stephen Brown, FrontPage Magazine, 9.04.03).

Con su envío a Irak y su participación relevante en algunos episodios de la guerra (como la toma de Um Qasar), los polacos cumplieron la oferta de ayuda que su gobierno realizó al de Estados Unidos inmediatamente después del 11-S. El gobierno polaco se enfrentó entonces a los mismos problemas que los demás gobiernos europeos que se atrevieron a dar ese paso. La población desaprobaba mayoritariamente la participación de su país en la guerra. Pero a diferencia de lo que ocurrió en otros países europeos, los polacos no rechazaban la participación en la guerra de Irak por antiamericanismo, sino por una opción moral fundada en la toma de posición del Papa Juan Pablo II. La prueba es que los polacos, a pesar de todo, han respaldado mayoritariamente a su Ejército, y están orgullosos de los hombres y mujeres de GROM.

Los polacos, como en general todos los gobiernos y la opinión pública de los países centroeuropeos, tomaron buena nota de que durante los conflictos de los Balcanes en los años 90, la “vieja Europa” no supo hacer nada hasta que intervino Estados Unidos. Polonia, como otros países vecinos, quiere integrarse en la UE porque es un mercado gigantesco y una garantía de estabilidad. Pero no se fía de la política exterior ni de la política de defensa de los “viejos” países europeos. Así que los polacos llevan la suya propia, que les ha conducido a una posición de liderazgo en la coalición que ahora está contribuyendo a construir un Estado civilizado en Irak.

En esta posición entran también otras razones, que pocos han querido recordar (sí lo ha hecho el periodista de origen polaco Matthew Kaminski en The Wall Street Journal, 12.08.03). En agosto de 1944, los polacos se sublevaron en Varsovia contra el ejército de Hitler. Lo hicieron antes de que llegara a “liberarlos” el Ejército Rojo de Stalin, que se encontraba muy cerca. Fue el 1 de agosto cuando unos 50.000 soldados, que formaban el llamado Ejército Interior, atacaron las fuerzas alemanas. En tres días se hicieron con el control de la mayor parte de la ciudad.

Las represalias alemanas fueron feroces. El bombardeo, aéreo y de artillería, duró 63 días. Los polacos, aislados y dispersos, fueron pasados por las armas y Varsovia arrasada. Como se sabe, el ejército aliado no quiso intervenir para que papá Stalin no se enfadara.

Cuando los “viejos europeos”, tan sabios, tan escépticos y tan irónicos, se permiten burlarse de la diligencia con que los polacos colaboran con sus amigos los norteamericanos, los polacos recuerdan que esos mismos “viejos europeos” que hoy niegan su ayuda a Estados Unidos y al pueblo iraquí, tampoco les ayudaron a ellos cuando la sublevación de Varsovia. Más aún, tampoco tuvieron el valor de sublevarse contra los nazis como lo hicieron ellos en 1944.

Como dice Kaminski, “en París y en Berlín las guerras del siglo XX, las frías y las calientes, parecen muy lejanas. No lo parecen tanto en Varsovia”. Hay muchas razones para decir que las tropas españolas de la Brigada Plus Ultra están en muy buena compañía con el Ejército polaco.
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