FUEGO AMIGO
De la múltiple utilidad de inmigrante
Por Antonio López Campillo
El señor Ministro de Defensa ha anunciado una posible medida, que él mismo calificó de muy "progresista" para la integración social. Se trata de aceptar a inmigrantes en el Ejército Profesional. No cabe duda que ser "soldadito español" ayudará a la integración del inmigrante. Ejemplos ha habido; así en los Estados Unidos, durante la II Guerra Mundial, los inmigrantes que se incorporaban al ejército, al final de la contienda podían ser ciudadanos USA. Ahora y aquí, como no estamos en guerra con nadie, la medida es puramente social, sin duda. Pero que como lo ha indicado el mismo ministro, esta medida tiene antecedentes en España: la Legión, que aún existe, es una tropa española que admite extranjeros, y dice el señor ministro que hay otras posibilidades. Sin duda se refiere a la formación de "tabores" de regulares, que con sus tres "mias" o compañías, tan buenos resultados dieron durante la Guerra Civil.
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Vamos a tener un Ejercito Profesional mixto de nacionales y candidatos a nacionales. Tal mixtión tiene que acentuar, aún más, el patriotismo de la tropa, por una especie de emulación para demostrar quién es más patriota. Un ejército profesional, dicen, es una exigencia del alto contenido técnico de las armas modernas, que requieren un personal con una fuerte formación. Debe ser un ejército de buenos profesionales.
En la práctica, el reducido número de los candidatos a soldados profesionales, obligó a reducir las exigencias intelectuales y físicas que se requerían para ser soldado profesional. A pesar de eso no se llegó a alcanzar el cupo deseado. No se podían rebajar más las exigencias, so pena de formar una tropa de analfabetos escuchimizados, lo que resultaría ser lo contrario del objetivo propuesto: un ejército intelectual y físicamente fuerte. De ahí la llamada a inmigrantes. Es que en la "bolsa" de la inmigración se pueden encontrar personas aptas para el servicio militar moderno.
Algunos comentaristas han recordado que los inmigrantes tienen la función, importante, de ocupar puestos de trabajo que los españoles, por el nivel de vida alcanzado, consideran que son oficios cansados, poco remunerados o nada valorizantes, motivos por lo que los rechazan. No sé en que categoría los comentaristas clasificarán al ejército moderno, para que los ciudadanos españoles se nieguen a incorporarse como profesionales. Supongo que por el bajo salario ofrecido por el Estado. Aquí el inmigrante, según los comentaristas, cumple su función de explotado de segunda.
No creo que sea el bajo salario la única "desmotivación". Hay que reconocer que el ejército no goza hoy de un prestigio excesivo. Entre la juventud el anuncio de no tener que hacer el servicio militar fue una excelente noticia. Para una masa importante de jóvenes, el servicio militar era una pérdida de tiempo y una molestia seria, algo que carecía de sentido. De hecho, la idea de Defensa Nacional no parece ser un componente importante de las preocupaciones juveniles. Es como si se pensase que con la integración en Europa, "alguien" se encargará de la Defensa esa. Acaso Solana y las tropas OTAN.
No se quién recordó algo que pasó al final del Imperio Romano, con la integración en su ejército de los inmigrantes de la época; no entendí lo que quería decir. De todas formas esa desafección de lo militar, puede que indique que algo está cambiando en la visión del mundo de los ciudadanos más jóvenes de este país.

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