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27 de Julio de 2001

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FUEGO AMIGO

De Kyoto a Bonn, ida y vuelta

Por Antonio López Campillo

En Bonn se ha discutido sobre soberanías, protocolos, indemnizaciones y bastantes cosas más, incluidos los gases de la atmósfera. En el fondo se han estado repartiendo el derecho a envenenar el planeta; tanto para ti, tanto para mí; tú envenenas, pero pagas; yo echo más humo, pero planto un pino y otros temas importantes. Con los gobiernos por medio, no hay modo de entenderse. Seguramente están preocupados por los efectos de los óxidos de carbono, nitrógeno y azufre, pero tiene que mantener sus industrias y por lo que se lee la producción industrial es más importante que los pulmones y que la vida del planeta.
Es curioso que estas reuniones interestatales hayan tenido lugar, una en Kyoto y esta última en Bonn, dos ex capitales.

El asunto es serio. Este planeta tiene unas dimensiones reducidas. Antes, con las definiciones del sistema métrico clásico, se podía uno apercibir del tamaño de la tierra: "el metro es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre". Sabiendo las cuatro reglas, se podían conocer las dimensiones de nuestro planeta. Hoy no es posible: "el metro es la distancia que recorre la luz en el vacío durante 1/299.792.458 de un segundo." Nada nos dice lo reducido de nuestro mundo, una esfera de poco mas de 12.000 km de diámetro. (piense el lector los kilómetros que recorre con su coche al año).

Este planeta azul, en un pasado lejano tenía una atmósfera con mucho más gas carbónico que la actual; la aparición de plantas con pigmentos que permitían la síntesis de productos orgánicos a partir del gas carbónico, y con la ayuda de la luz, hizo disminuir el contenido de ese gas a la proporción actual. Los vegetales formaron los yacimientos de carbón y petróleo, con lo que retiraron de la atmósfera el exceso de CO2. En ese tiempo se organizó lo que se llama ciclo del carbono. Las plantas verdes absorben el CO2 mediante la función clorofílica, los otros organismos vivos al respirar emiten CO2, así el contenido de CO2 en la atmósfera se mantiene estable. Pero los humanos empezaron a quemar carbón y petróleo aumentando el contenido del gas CO2 en una proporción que el ciclo del carbono es incapaz de eliminar y así estamos volviendo, industrialmente, a una situación peligrosa para la vida en el planeta. De esto es de lo que se debe hablar en esas reuniones internacionales, pero todo el mundo sabe que asisten los ministros del ramo de cada país, y todo el mundo conoce el nivel de los ministros. Hasta la reunión de Bonn ninguno de los asistentes parecía conocer el ciclo del carbono, es en Bonn donde se ha aludido a la función clorofílica, a los bosques, que poéticamente denominan "sumideros", como una solución; desde 1992, en Río de Janeiro, a hoy 2001 en Bonn no se habían dado cuenta de la realidad del problema.

A más de los "sumideros" (voy a dar una vuelta con los niños al sumidero, para que respiren), hay técnicas, industriales, que permiten absorber los gases de las industrias, que no sólo es el CO2, están los óxidos de azufre y de nitrógeno, que son responsables de las lluvias ácidas. Las técnicas de "filtrado" de humos pueden dar lugar a unas industrias muy rentables, a condición de que se espabilen los industriales.

Estos últimos gases, los de azufre y nitrógeno, bien recuperados pueden ser fuentes de productos industriales. Lo grave del caso es que sólo se puede evitar la catástrofe utilizando la inteligencia y la razón… Hoy piensan que han logrado un gran éxito con aislar a Bush, otra cosa sería si lograran aislar esos gases.
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