No es la primera vez que acusaciones de ese tipo le crean problemas a un candidato a algún cargo en el gabinete. Zoe Baird, la primera persona postulada por Bill Clinton como Fiscal General a cargo de la secretaría de Justicia, fue acusada de no pagar el salario mínimo ni el seguro social a sirvientes domésticos. Chávez sí había cumplido pagando todos los impuestos aplicables de gente que contrató como niñeras e institutrices de sus hijos. Considero que las acusaciones lanzadas contra ella tienen mucho mayor importancia que su nombramiento al gabinete.
Pensemos que yo estoy dispuesto a trabajar para usted por 8 dólares la hora, que es el valor que usted le da a mis servicios, razón por la cual me ofrece el empleo y yo estoy dispuesto a tomarlo. Pero, entonces, el gobierno le impone un cargo de seguro social de 2 dólares por cada hora que yo le trabaje. Ello significa que le voy a costar en realidad 10 dólares, aunque lo que haré por usted vale sólo 8 dólares. Por lo tanto, usted decide no darme el trabajo. Y no es que no se lo vaya a dar a nadie, sino que contratará a alguien cuyo aporte le justifique el costo total de 10 dólares la hora. Yo pierdo la oportunidad de trabajar. Es así como las leyes del seguro social y del salario mínimo afectan negativamente el nivel de empleos.
Si vamos a hablar de compasión, ¿quien es más compasiva, la persona que me contrata por 8 dólares la hora y se olvida del impuesto del seguro social, o la que dice que lo siente mucho, pero que yo no tengo las habilidades requeridas para aportarle un servicio que le va a costar en realidad 10 dólares la hora?
Usted puede argumentar que una cosa es la caridad y otra es quebrantar la ley. En tal caso confrotamos un dilema: o incumplimos la ley y perjudicamos a alguien o ayudamos a quien necesita ayuda y nos olvidamos de la ley.
El Congreso puede legislar que yo me merezco 10 dólares la hora y que tengo mayores habilidades de la que usted me reconoce. Pero los milagros los debemos dejar en manos de Dios, no de los políticos.
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AIPEWalter Williams es decano del departamento de economía de la
Universidad George Mason de Virginia, EE. UU.