A estas alturas de la película, posiblemente le tengas miedo ya a las cookies. Alguien te habrá dicho que son peligrosas, y que mejor "no aceptarlas", aunque a poco que navegues, tendrás ya cientos de ellas en tu ordenador sin que lo sepas. En cierto modo, las cookies son cosa buena. Son pequeños ficheritos de texto que residen en tu ordenador, y contienen información sobre tí. El problema aquí consiste en que muchos propietarios de servicios web las emplean para conocer tus intereses, tus hábitos, tus costumbres... A eso se le llama estar "cookificado". Y está reñido con tu privacidad. Digamos que no saben quién eres tú, pero conocen muchas de tus costumbres y manías a la hora de navegar. ¿Para qué?... Para mandarte publicidad, claro.
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