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6 de Abril de 2001

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Competiciones matemáticas

Por Alicia Delibes

El último fin de semana del mes de marzo se celebró en Murcia la XXXVII Olimpiada Matemática Española. Durante dos maratonianas jornadas, 159 escolares de 15 a 18 años, previamente seleccionados por los distritos universitarios de sus Comunidades Autónomas, tuvieron que poner a prueba sus conocimientos matemáticos, su capacidad de concentración y sus facultades intuitivas para resolver seis problemas que, si bien no exigen mayores conocimientos matemáticos que los que posee un alumno del último año de bachillerato, suponen no sólo estar dotado de una buena capacidad matemática sino también haber dedicado parte del tiempo libre a la realización de algún entrenamiento especial.
La presencia en Murcia de estos escolares, dispuestos a medir sus facultades intelectuales compitiendo consigo mismo y con los otros como si de atletas se tratara, debía hacer reflexionar a los modernos pedagogos que se niegan a aceptar que el espíritu competitivo forma parte esencial de la personalidad de todo futuro matemático.

La Olimpiada terminó con la concesión de 36 medallas, seis oros, 12 platas y 18 bronces. Los seis oros recibieron un premio en metálico de 100.000 pesetas y la oportunidad de participar en la Olimpiada Internacional que tendrá lugar en Washington a mediados de julio. El primero, un joven alumno uruguayo que reside en Madrid desde hace dos años, formará parte del equipo olímpico de su país, los cinco restantes, tres catalanes, un asturiano y un madrileño, junto con el séptimo clasificado, curiosamente también catalán, lo harán en el equipo español.

El miembro más joven de nuestro equipo olímpico, Luis Hernández Corbato, nacido en 1986 y alumno de 4º de la ESO en el instituto Fortuny de Madrid, es ya un viejo veterano en este tipo de competiciones. Con sólo doce años ya viajó a la República Argentina para participar en la VII Olimpiada Rioplatense.

Resulta sorprendente la escasa presencia femenina. De los 159 participantes en Murcia, sólo 25 eran mujeres. Tres de ellas consiguieron medalla de bronce, pero ninguna figura en el equipo que representará a España en Washington. Minoría que se constata también en todas las olimpiadas de carácter internacional.

Pocas son las mujeres que han conseguido, a lo largo de la historia, poner su nombre en la lista de los mejores matemáticos del mundo. Un hecho fácilmente explicable cuando su educación era distinta de la de los hombres, pero actualmente es difícil entender por qué es tan escasa la participación femenina en estas competiciones matemáticas.
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